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lunes, 16 de septiembre de 2013

Lo Siento

Entonces no parecía ser más que otro lunes y para hacerlo especial la lluvia seguía y seguía como si se hubiera muerto algún animal que habla; la casa, aunque inclinada, aguantaría, así que solo habría que esperar a que el sol rabioso se asomara nuevamente.

Era temprano y me puse a limpiar la cocina, no había echo nada en toda la semana y los olores de pollo, cerveza y botanas varias se estaban acumulando en el lugar; cuando acabé de raspar el yogurt de la cazuela escucho que tocan a la puerta.

Sonó un golpe gentil, no como de vendedores y como hay una comunidad de testigos de Jehová rondando en los alrededores repartiendo panfletos con imágenes de Jesús con afro no siempre me inclino por abrir la puerta si no estoy esperando a nadie, ¿pero qué diablos? si llevaba horas lloviendo, me puse pantalones y me dirigí hacia la puerta.

-¿Sí? - Me detuve en seco para reaccionar, me habían dicho que era chiquito pero nunca lo habia comparado con nada. Parado en frente de mí bajo la lluvia estaba el viejo Felipe Calderón, trajeado como siempre, pelón, ojos llorosos con una sonrisa muy amable.

-Hola. - me dijo, - Estoy pasando por las casas y... - se acercó hacia mí un tanto nervioso y me abrazó fírmemente. - En serio, perdón... perdóname.

No supe qué decirle, solo moví el brazo que me quedaba libre y lo coloqué sobre su espalda. - Está bien, ha habido mucho peores.- Me soltó y se talló los ojos con la manga. -Con permiso.- me dijo, y se dirigió a la casa de al lado.

-Señor, nadie vive en esa casa, está desocupada desde mayo, creo.
-¿Enserio? Bueno, muchas gracias.- Y se dirigió cabizbajo a la siguiente casa.
-¡Espere! - Subí a mi cuarto y agarré un pequeño paraguas de bolsillo que tenía en un cajón.- Agarre éste, para que no se moje.
-Oh, me.. mu-muchas gracias. - dijo mientras le extendía el brazo con el paraguas.
-Puede quedárselo, no lo ocupo. - Lo abrió con una sonrisa, asintió con la cabeza y siguió su camino lentamente, tocando puertas y pidiendo la piedad de los que un dia fuimos sus ciudadanos.


domingo, 11 de agosto de 2013

La Magia para Destruirnos a Todos

No puedo llamarme fan o un hombre en contra del fenómeno que ha resultado Harry Potter; no tengo nada en contra de su autora, directores, personajes, actores (aunque los 3 minutos que vi de Ginebra Weasley me dejaron en claro que ese papel jamás se sacaría ni siquiera un premio de Univisión, mas aparte que en su doblaje latinoamericano le pusieron voz de pendejota), los fans, marketing, culto, parque de diversiones y memorabilia, leí hasta el cuarto libro y vi las primeras tres películas.

La razón por la cual decidí alejarme de esto fue que se me hizo que se seguía la misma receta en cada película: Harry está que se caga debajo de la escalera, empieza la escuela y sucede el humor-sutil-juvenil-colegial, ocurren cosillas misteriosas a partir del primer parcial (porque no son tetras), todos se van de vacaciones y Harry se queda en la escuela prácticamente solo con su orfandad para hacer un descubrimiento crucial para que Hermione (Ermión) pueda concluir la investigación del misterio que llevaba paralelamente y cerca de los finales  derrotan a la nueva forma en la que Lord Baldomero ™ se logra manifestar, aunque me dijeron que a partir de la cuarta película todo cambia ya que el villano, o sea, el habitador del estado llano en una villa o aldea, consigue un cuerpo propio para hacer sus maldades y así poder tocar a gusto a Daniel Radcliffe.

El punto es que no estoy aquí para demeritar la historia, aunque quizás ya lo hice un poco, sino porque en mi ignorancia acerca del universo de estos magos hay cosas tan absurdas como en el nuestro, solo que ellos en su poder eligen vivir con estos problemas usando magia para hacerlos aún más grandes.
El dinero no compra la felicidad al igual que la magia no ayuda de mucho en los problemas más significantes, ¿y qué mejor que multiplicarlos? Es en lo que me he fijado una vez que me he planteado esta sociedad de magos y hechiceros, que según yo es lo mismo pero ellos le dicen así, probablemente son términos cercanos que no son lo mismo como waffleras y sandwicheras.

Entonces tenemos una raza de magos que viven en algún lugar de las Islas Británicas en donde hay un ministerio, una escuela, un partido y grajeas de todos los sabores, son los seres más poderosos que ha visto la tierra, van armados sin más que varitas mágicas y escobas pero se siguen escondiendo; esto no embona muy bien en lo que he visto, ¿a qué le temen estas personas? ¿Qué los metan a algún zoológico o los lleven prisioneros en un circo chafa por Toluca? Incluso Lord Baldomero™, que me parece el abanderado del fascismo en el “mundo mágico” con sus ideales de limpieza étnica, un programa económico colectivista y la preservación de un Estado totalitario que al parecer ya controlaba el Ministerio de Magia, incluso él no se atrevía a llevar sus planes al mundo no-mágico; estás diciendo que el mago, o hechicero (no sé de qué se graduó) más temido, tan temido que ni otros poderosos se atrevían a pronunciar su nombre por temor cuando por ejemplo a mí que me criaron católico jamás me prohibieron mencionar el nombre de Chavana, se tenía que ocultar del mundo no-mágico, del mundo que no es una amenaza, del mundo que él odiaba por no ser mágico, el estado extranjero; y jamás se atrevió a meterse con nosotros ¿por qué? no tengo idea, supongo que si le ganaba a los que sabían usar magia y sabían cómo matarlo el resto sería como un domingo en la Alameda.

-Señor Lord Baldomero™.
-¿Sí?
-¿No cree que sería más fácil atacar a los que no son magos? Sus armas no representan peligro alguno y muy seguramente podríamos conseguir aliados bastante fácil; además de que no tendríamos que escondernos más dándonos ventaja táctica y nuestras fotos se quedarían en donde están para verlas cuando queramos.
-¡No!, primero debo poder tocar… al muchacho.

Los magos viven ocultos, tienen el don de la magia para hacer cosas increíbles pero no pueden usarla porque alguien podría verlos; tienen autos que vuelan ¿pero en qué situación podrían usarlos sin estar esperando a la policía secreta? (otro elemento del estado fascista), no podrían siquiera curar sus huesos rotos o hemorragias internas masivas porque alguien podría verlos; imagínense todos los choques, asaltos, tiroteos y accidentes varios con víctimas fatales que pudieron ser salvadas si al mago no se le tuviera prohibido hacer lo que hace un mago, ya es bastante normal que el gobierno busque limitar y reprima al pueblo, pero esto va más allá.

De acuerdo, sin ahondar tanto en su estructura política o social pueden darse cuenta que en la escuela todos estudian para ser magos, o hechiceros según sea el caso, ¿pero qué hay de las demás profesiones? Supongo que una salida fácil será asistir al poli porque aunque sólo enseñen magia en Hogwarts supongo que los magos han de necesitar contadores, arquitectos, psiquiatras, analistas de sistemas, estadistas y publicistas. El colegio al parecer está subsidiado pero de todos modos quieren mantener su autonomía, que escuché es un conflicto discutido en el libro 5 que crea problemas como pasa en la UNAM o en las colonias francesas; el punto es que nadie logra meterlos en cintura para que renueven sus planes de estudio, se apliquen evaluaciones a los profesores o se efectúen investigaciones que tengan un valor significativo para las enseñanzas de las artes oscuras, así que el Ministerio de Magia de nuevo no se preocupa por que los magos tengan una educación integral de alto nivel para crear una sociedad poderosa y avanzada, sino que tienen a los niños estudiando material de hace medio siglo, no me sorprende que aún usen velas y plumas de ave para su día a día.

Otra característica divertida es que esta sociedad es demasiado reacia al cambio tecnológico, pero no son tan leales a ello, ya que supongo que si se mesclan entre el resto de los humanos no van a andar con sus tinteros o enviando palomas mensajeras para hacer pagos, pero si van a uno de los 5 lugares que menciona el libro: las escuelas de Magia (3), el Ministerio de Magia, el callejón Diagón (Tepito), Hogsmeade (que es como Villagrán o algo así) y el hospital San Mungo (ahora subsidiario del Mugerza) todo es como en la edad media y no encuentras cosas como un foco, los registros se hacen en papel, las mujeres no pueden usar pantalones, no existe papel-moneda, no hay teléfonos, pocos hogares cuentan con agua entubada y más del 14% aún tienen piso de tierra apisonada. Sí, es bonito redactar los documentos a puño y letra, esperar por la ventana a que llegue una carta de alguien que quieras, la luz romántica de las velas, la sensación de estar en un salón atiborrado de libros que encierran sabiduría de tiempos antiguos, cagar en una tina, esperar que los astros estén en posición para cosechar y otras tantas cosas que hacen los Amish, pero esta sociedad ha detenido su desarrollo y se ha estancado al detener toda influencia del mundo exterior y detener también la interacción de su cultura con otras; hablo de los magos y hechiceros, no de los Amish, ellos comercian con nosotros y salen en la tele.

Algo que está bastante relacionado con este deseo radical de mantener sus tradiciones como únicas y la perpetuación de su estilo de vida, es exactamente la de chingarse como estilo de vida. Los pequeños detalles son los que se saborean y esta gente no se lo toma a la ligera, ya que llenan sus vidas cotidianas de hechizos que sólo les perjudican. Tomemos un caso como ejemplo: las escaleras del castillo que cambian de lugar a su antojo (de las escaleras).

-Oye Salazar, ya terminé con el comedor. ¿Cómo vas con esas escaleras?
-No te apures, para el jueves las tengo listas
El jueves…
-A ver Salazar ¿las escaleras?
-Ya quedaron. Mira, ahí están… y ahí… ahora están allá.
-Chinga, ¿por qué se mueven?
-Así las hice.
-¿Sí sabes que esto es una escuela? Que va estar llena de niños, que probablemente quieran ir a algún sitio en específico de su escuela.
-Sí.- dice con una sonrisa.

Tal vez por problemas de espacio era necesario un sistema de escaleras que cambiaran de posición, para así lograr la conexión de todas las áreas en el castillo, ¿pero no hubiera sido más fácil algún sistema de elevadores con poleas y contrapesos? Los romanos ya lo usaban, y si estos magos chauvinistas no tuvieran prohibido mezclarse con la tecnología no-mágica hubieran arreglado muchos problemas sin tener que pasar siglos de incomodidades y payasadas.

Respecto a las fotografías, cuando Harry conoce las fotografías mágicas, por cierto, creo que el término “mágico” lo usan como excusa para explicar lo que no saben cómo funciona, se percata que de pronto en la foto ya no hay nadie, y cuando pregunta a dónde se ha ido le responden como si acabara de preguntar por qué las naranjas son de color naranja:

-Bueno, no esperarás que se quede todo el día ahí, pendejo.

Lo que significa que lo que esté impreso en una foto está consciente de su existencia y sabe que es una foto, que en cada foto se crea un universo, un lugar en el que existe lo que esté en la foto y tiene una vida finita, que puede ser hasta que destruyan la foto; lo más raro es cómo interactúan con estas fotos, ellos ven un movimiento, como si en verdad fuera el momento capturado en la foto, pero las personas en la foto pueden decidir qué hacer en la foto. Así como las pinturas hablan con las personas y aparte interactúan con otras pinturas (en una escena de la primer película recuerdo que los personajes en los cuadros podrían moverse entre los cuadros a su antojo) ¿lo que significa que existe un universo común para las pinturas?  ¿Qué pasa con las fotos? ¿Pueden interactuar todas las fotos entre sí? O cada foto existe en soledad como pequeños universo congelados en un ciclo temporal de unos 3 o 4 segundos. Estas personas crean otras personas para sus fotos que están condenadas a pasar sus vidas siendo un instante, no tener más que ser la imagen de alguien más y ellos lo saben, están creando infinidad de seres frustrados a una existencia congelada, aunque habría que preguntarle a la pornografía mágica si ellos opinan lo mismo.

Vamos, ni siquiera pueden confiar en sus dulces; tienen dulces que saben mal, y ese es el punto de todo. No les pareció suficiente hacer ranas de chocolate que pueden escapar.

-Mira, ahora podemos hacer que la comida se rehúse a ser comida y podrá alejarse de quien necesite comerla. Muchos morirán de hambre y destruiremos la economía de miles de hogares. Vendámosla, ganaremos millones.- Debían también hacer dulces que te den miedo comerlos porque puede ser que te toque sabor a vómito, cerilla o espinaca; ya no debes preocuparte que te toque el dulce de chocolate amargo, mejor cuídate del que hace que te cagues pa’rriba.

Comunicaciones, sanidad, política económica, materiales, todo lo han adornado con el toque de su estilo de vida mágico, pero me pregunto si entre tanto escándalo que hacen con su magia se han preocupado por  lo que pasa en el resto del mundo. Si hacen cosas como adivinación y numerología bien podrían ayudarnos a prevenir los desastres que nosotros mismos provocamos, que no se caigan los mercados, sembrar árboles que golpean (porque por qué chingados no) en zonas que necesiten protegerse, a desarrollar la alquimia, fármacos poderosos, formas de energía infinita o renovables, ya saben, para lo que sirve la magia y la ciencia; pero todo me ha orillado a pensar que la sociedad mágica es un grupo cerrado que no quiere saber nada de nadie, que no quiere compartir ni mezclar su cultura, que crea problemas para cosas que no ocupaban solución alguna y que le importa un pito lo que pase mas allá de sus narices…














                                                                      ...justo iguales a nosotros.

miércoles, 15 de agosto de 2012

El Cuarto


Pocos conocieron mi viejo departamento, si es que le podía llamar como tal. Vivía sobre un depósito atendido por el Morro/Flaco, un hombre bastante centrado en lo que hacía y que nunca se verá de más de 24, vecino del Tino, el Avantasia y unos franceses borrachos en la casa de enfrente.

Era la primera vez que intentaba vivir solo y principalmente fue debido a que mis padres trabajaban en San Nicolás, no tenia carro y después del huracán Alex llegar en camión a San Pedro tomaba cerca de 3 horas.
Entonces ahí estaba, un cuarto grande con una cama destruida en una esquina, un refri pequeño en la otra, una estufa de 4 quemadores y un comedor familiar; el cuarto tenía bastante sentido si veías el peinador con espejo y una cajonera con un feo adorno floral de primera comunión.

El baño estaba afuera pero compartía pared con el cuarto y el boiler tenía maña; no fue difícil acostumbrarse, no era la primera vez que cocinaba y vivir en el camino a la escuela me hizo caminar más de lo que acostumbraba y convivir con más foráneos. Era como un club ya que nadie creía que eras de Monterrey y rentabas un cuarto en Monterrey, pero no fui el único.

Lo curioso empezó casi un mes después. Al llegar después de mi última clase, generalmente después de las 9 de la noche si el vecino no se ponía a cantar sus baladas de heavy metal el silencio en el cuarto solo se cortaba por el abanico, el hervor del arroz y el termostato del refri; cómo odié ese termostato, podía estar dormido a las me despertaba con un estruendo que bien podía tratarse de una magnum siendo disparada por 2 Clint Eastwoods al mismo tiempo y luego podías oír al compresor trabajando.

La ventana no podía abrirse por que el ingenio de la rentera le dijo que instalar aire acondicionado en la única ventana de un cuarto con una estufa y un refrigerador mejoraría todo nuestro concepto acerca de microviviendas; Así que todas las noches solo podía apelar al abanico y que el refri no se pasara de grosero.
Pero aún así había algo raro en el cuarto, más que las cucharas oxidadas era el espacio que ocupaba el silencio. Lo había combatido diciendo mis pensamientos en voz alta como en algunas caricaturas, o bien, también encendía la tele y no había más remedio que buscar algún noticiero en el que hablaran de los problemas de la gente del DF para crear ese sonido blanco que nos llena de paz. Un jueves apagué la tele cuando salí a bañarme, lo divertido fue regresar al cuarto y ver que la tele estaba prendida; curioso, he tenido la misma tele en la casa de mis papás por 25 años y esas cosas pasan, nada del otro mundo, apágala y sigue con tu vida.

Era normal de cada noche apagar el único foco del cuarto y acostarme en la cama, antes de dormir siempre veía al techo hasta que mis ojos se acostumbraban y podía ver en la oscuridad, pero siempre veía, si podría llamarse así, el espectro del foco después de estar prendido por horas y como aun podías ver algo de incandescencia en la oscuridad; luego el disparo, el sonido del compresor del refri y luego notabas que ya no podías ver nada cerca del foco.¿El foco se enfrió tan rápido? ¿Estaba dormido? y de la nada se escuchó un cajón, no abriéndose pero identifiqué su sonido metálico; lo peor que me imaginé ese momento eran ratas jugando con las cucharas para poder robar de mi consomé.

Un cuarto frio, amplio, solo, en el cual recordabas siempre algo curioso. Estaba hasta cierto punto orgulloso de él, no le puse nombre pero me habría gustado llamarlo algo como Rolando Mota, Elvis Turi o Alfonso; pero decidió que sería bueno jugar conmigo.

Después en una noche de Miércoles el refri empezó la función; el disparo sonó iniciando así las festividades, miré el foco y no pude distinguir si seguía caliente pero en eso alguien movió la puerta, ¿quién podría buscarte en la madrugada? Dormía pegado a la ventana y tenía unas cortinas algo claras y como era un segundo piso a unos metros de una luz mercurial pude ver una silueta por la ventana, una persona no muy alta estaba tratando de abrir la puerta de forja y hacía bastante ruido.

-Que pedo, estoy dormido.- Obviamente no lo estaba, de hecho esta oración es imposible pero qué más se te ocurre gritar cuando recién despiertas y tus ojos todavía no pueden definir bien formas y colores. El forcejeo seguía y este imbécil no hablaba.- ¿Quién es?- En eso la silueta se detuvo, pude distinguir como giró su cabeza hacia la ventana y luego siguió forzando la puerta con más fuerza. En este momento estaba más que nervioso y confundido, no tenía a la mano ningún reloj y de nada servía hablar por teléfono para despertar a alguien, esto era de aquí y ahora.

-¿Qué chingados quieres? ¡Déjame en paz!- La puerta no parecía que fuera a detenerlo por mucho tiempo entonces traté de hacer algo, cualquier cosa. Sobre la mesa, un cuchillo grande, el que usas para cocinar, piensa, piensa, no puedo, toma el cuchillo, “clack”, el seguro cede, en silencio, corre a la puerta, ¡ahora! la cabeza está adentro, solo tienes una oportunidad, no sueltes el cuchillo, el brazo vuela empuñando el cuchillo, abre los ojos, oscuridad, nada más.

El compresor no hacía ruido, no había nadie en la ventana, el cuchillo seguía en la mesa y el corazón estaba acelerado, lo mejor era volver a dormir.

Esa semana, quizás 2 días después sonó el disparo de nuevo y recibo una llamada, era César y en ese momento se encontraba en Lerdo.

–Oye ¿Cómo estás? Pues te hablaba para ver que pedo, con lo que pasó en tu casa.
-¿Mi casa? Pero qué pasó que yo no sé.
-Sí, que mataron a un vato.- En ese momento trate de recordar, no había visto ni oído nada de tal magnitud aquí cerca.
-No, aquí no han matado a nadie, no que yo sepa.
-No, en tu casa casa, la de Cumbres, que mataron a un wey ahí enfrente.- No tenía idea de lo que hablaba, le dije que me dejara marcarle a mi mamá.

-¿Bueno?
-Sí, mamá. Oye ¿Qué mataron a alguien ahí por la casa?
-Ah sí, así justo en la esquina, enfrente de la tienda como que lo iban persiguiendo en un carro y ahí quedó, de hecho como que se cayó en el claxon y pues se quedó sonando hasta que llegaron los forenses; pero no te preocupes, todos estamos bien.
-Ah, está bien. Nomás hablaba para corroborar, adiós.-Esto era en 2010 y pues como en muchas áreas de la ciudad esto todavía no era tan común.

Me había acostumbrado al cuarto; era como un ente que si empanizaba milanesas se ponía contento y si me distraía con mi tarea o alguien se enojaba despertándome todas las noches con el termostato, alguna vez recuerdo que mientras hacía tarea o comía de espaldas a la tele ésta se apagaba; claro, me había pasado que la apagaba y por alguna razón se prende de nuevo unos 2 segundos después, teles viejas, pero ¿apagarse después de prenderla unos 15 minutos atrás? Así era como sabía que el cuarto quería hablar conmigo; ya sea que limpiara los trastos, lo barriera o recogiera la grasa de la estufa; era una relación basada en respeto y favores, si lo trapeaba con cloro y aceite de pino el termostato no sonaba por las noches y a veces dejaba correr aire por la puerta trasera sin hacerla vibrar, si limpiaba la cocina la tele no se apagaba, o se prendía, dejándome hacer mis tareas y a la mañana siguiente el cuarto se sentía fresco y las plantas del pasillo de enfrente se llenaban de vida, podía notarlo quizás porque solo las regué una vez en casi 6 meses y parecían no necesitarlo. A veces era celoso ya que alguna vez que César me llamó después de los exámenes finales, eran casi las 10 de la mañana y me acababa de despertar; le dije que no había problema, que podía venir al cuarto, me esperara a que me bañara y luego compraríamos algo de cerveza.

Llegó y le abrí la puerta, casi siempre dejaba abierta la puerta en las mañanas para que corriera el aire y le dije a Cesar que esperara mientras me bañaba en el cuarto de atrás. Cuando salí encontré a César sentado en la cama con la puerta cerrada.

-¿Por qué cerraste la puerta? ¿Te dio frio?
-No, es que no sé, me sentía como… vulnerable.-En ese momento noté que el compresor había empezado a trabajar, ¿habrá ocultado el disparo?
-Aguanta, me voy a lavar los dientes.

Salí al baño y quizás ya estaba acostumbrado o quizás había visto muchas películas pero valía la pena intentarlo.

-Oye, no hay pedo, él no es malo. No va a pasar nada.- Claro que después me di cuenta que le estaba hablando al espejo del baño; pero cuando regresé al cuarto noté que una suave brisa comenzó a correr y esto después de bañarte es de lo más agradable.

En ese momento me gustó pensar que ahora el cuarto ya podría hacer más cosas por mí. Pasaron los meses y vivir solo te puede crear vicios y desaparecer costumbres, supuse que sería tiempo de cambiar a algo no tan aislado, y Emilio había perdido su rumi y me ofreció mudarme con él, sería el mismo precio, una casa de 2 pisos y cuando menos no tener que pasar más de 14 horas sin hablar sonaba bastante atractivo. Cerré contrato y empecé a mudar las cosas, 3 viajes en el Malibú gris y terminamos; la rentera me comentó que el Morro/Flaco le quería comprar cuartos para expandir el depósito y los otros cuartos se desperdiciarían en la papelería no rentable de su hija.

Acababa de sacar la última caja del cuarto y ya sentía nostalgia, era la primera vez que vivía solo y pensé que lo había hecho bien; sentí que el cuarto y yo nos habíamos llevado bien, así que cuando iba a cerrar la puerta por última vez dije en voz alta –Adiós cuarto.- Y un susurro me respondió.

 –Adiós.

miércoles, 17 de agosto de 2011

La Lucha del Jueves

Un jueves cualquiera y piensas que el mundo se detiene un rato para dejarte
saborear tu dia, sin saber que en realidad se olvidó de girar por que está muy
ocupado preparando una gran cantidad de catástrofes para ti y tus seres queridos.


No es que un espíritu fatalista te haya cubierto con su manto
y espere a que estés distraido para molerte a palos sino que espera al 
momento en que puedas decir "lo sabia", que lo veas venir y busques a tu mejor
amigo para apoyarte y planear tu defensa pero al voltear a verlo te das cuenta 
que no es mas que un hombre cerdo o que ahora está a punto de aventarte ese pájaro
muerto que viste en el estacionamiento, te quedas sin palabras y solo puedes oir
llantos desgarradores que gritan "¿me pueden contestar una encuesta?" o
"¿me prestas 10 pesos para un bote de agua?"


Es difícil saber cuándo será el día, por que todos los dias lo esperas y todos todo
tiempo saben que estás aguardándolos para atacar en el momento que más esperes y que
siempre será en el que te encuentres más indefenso. No tienes más armas que tus
oidos, tus ojos, tu lengua, tu corazón; en una palabra todo tu ser para ver si en dado
caso pudieses caer de pie.


Empieza con una jornada que pensaste que seria de rutina pero mientras pasa te asustas
y piensas si en realidad has hecho estas cosas antes; por que no siempre habia sangrado
o no siempre estaba frio, te acuerdas que la gorra del guardia siempre habia sido
azul y no sabes por que ahora lleva un sombrero de 4 galones o por que el elevador ha 
cambiado sus botones con numeros por botones de camisas, entre otras cosas.


La oficina tiene un peculiar olor a 2do tiempo en una cena de boda y el gordo con 
barba de candado que se sentaba en la esquina no ha venido a trabajar, ¿estará muerto?
¿estará con su familia? no lo sabes, solo puedes tener la seguridad de que 
en algún lugar sigue siendo el gordo que trabaja en la esquina.


Tus audífonos te llevan a un mundo fuera del trabajo, aunque no puedas escapar pero cada
que te los colocas oyes risas y esa voz de novelas de televisa y solo te puedes llenar
de pavor. El reloj está atorado, observas el segundero y ahora se ocupan 2 litros de segundos
para completar un minuto, sabes que la hora está cerca pero no se siente así.


"¿dónde están los superheroes?" te preguntas mientras que el sistema te dice que has
cometido un error de newbie capturando un dato incongruente y todo tu trabajo de los
últimos 10 minutos se borra y solo puedes presionar un botón que dice "Aceptar";
por que es lo que ellos quieren, que aceptes tu supuesto destino y que notengas más opción
que volver a empezar un camino que no deberias seguir.


Pero te tranquilizas, eres muy fuerte como para dejarte vencer y todos los espíritus de
los grandes guerreros se anidan en tu pecho y te vuelves un harrison ford con el revolver
del sucio harry con el afro de samuel jackson (en el revolver) y 
el bigote charles bronson (en tu cara).


Termina la jornada, pero no el dia. Ahora un amigo te espera en la escalera para
decirte que tienes problemas, el peso pierde frente al dolar, las pequeñas empresas no
consiguen microcréditos y el carnicero amenaza con cerrar y poner un cibercafé. 
Volteas a tu alrededor a ver a los caidos, mujeres sacando a sus bebés de los escombros
de lo que era su futuro y banderas llenas de sangre que defendian la verdad y 
un estacionamiento que valga la pena y escuchas un ligero murmullo que se apaga
en el silencio... "hasta la victoria siempre" y continuas con la lucha del dia a dia.


Mucha gente te dirá que no vale la pena y te dice que si eres valiente intentarás
cambiar el mundo por que ellos dicen poseer al mundo pero no debes entrar en su juego.
Intengarán quitarte tu wifi y tu risa para que sigas presionando ese botoncito que dice
"Aceptar".


¿A dónde correr? los libros nunca te dijeron nada acerca de esto. Estas en medio del
escenario y faltaste a todos los ensayos, nisiquiera sabias que iva a haber una fiesta
con el elenco después de todo esto así que debes moverte con cuidado y eliges tu 
siguiente jugada. Evitas los obstáculos, trazas tu camino y esquivas esos momentos de 
"te lo dije" y "señor, no puede hacer eso aqui" para poder seguir una hora más,
un instante más.


Al final se baja el sol, mañana será otro dia y es hora de recapitular.En el camino
te saluda un conocido en bicicleta, hay comida en la estufa y olor a cigarro en la
puerta, se tomaron tu caguama pero te trajeron papel del baño; te pones en alerta
por si aún quedan enemigos por hoy, pero la lucha ha tomado una pausa.


Recibes un mensaje:
"...sabotearemos otro libro y gritaremos en el megáfono..."


Y así sabes que no eres el único que queda; curas tus heridas y te preparas 
para las nuevas. 


Al final recuerdas, que nisiquiera es jueves...