Entonces no parecía ser más que otro lunes y para hacerlo especial la lluvia seguía y seguía como si se hubiera muerto algún animal que habla; la casa, aunque inclinada, aguantaría, así que solo habría que esperar a que el sol rabioso se asomara nuevamente.
Era temprano y me puse a limpiar la cocina, no había echo nada en toda la semana y los olores de pollo, cerveza y botanas varias se estaban acumulando en el lugar; cuando acabé de raspar el yogurt de la cazuela escucho que tocan a la puerta.
Sonó un golpe gentil, no como de vendedores y como hay una comunidad de testigos de Jehová rondando en los alrededores repartiendo panfletos con imágenes de Jesús con afro no siempre me inclino por abrir la puerta si no estoy esperando a nadie, ¿pero qué diablos? si llevaba horas lloviendo, me puse pantalones y me dirigí hacia la puerta.
-¿Sí? - Me detuve en seco para reaccionar, me habían dicho que era chiquito pero nunca lo habia comparado con nada. Parado en frente de mí bajo la lluvia estaba el viejo Felipe Calderón, trajeado como siempre, pelón, ojos llorosos con una sonrisa muy amable.
-Hola. - me dijo, - Estoy pasando por las casas y... - se acercó hacia mí un tanto nervioso y me abrazó fírmemente. - En serio, perdón... perdóname.
No supe qué decirle, solo moví el brazo que me quedaba libre y lo coloqué sobre su espalda. - Está bien, ha habido mucho peores.- Me soltó y se talló los ojos con la manga. -Con permiso.- me dijo, y se dirigió a la casa de al lado.
-Señor, nadie vive en esa casa, está desocupada desde mayo, creo.
-¿Enserio? Bueno, muchas gracias.- Y se dirigió cabizbajo a la siguiente casa.
-¡Espere! - Subí a mi cuarto y agarré un pequeño paraguas de bolsillo que tenía en un cajón.- Agarre éste, para que no se moje.
-Oh, me.. mu-muchas gracias. - dijo mientras le extendía el brazo con el paraguas.
-Puede quedárselo, no lo ocupo. - Lo abrió con una sonrisa, asintió con la cabeza y siguió su camino lentamente, tocando puertas y pidiendo la piedad de los que un dia fuimos sus ciudadanos.
No puedo llamarme fan o un hombre en contra
del fenómeno que ha resultado Harry Potter; no tengo nada en contra de su
autora, directores, personajes, actores (aunque los 3 minutos que vi de Ginebra
Weasley me dejaron en claro que ese papel jamás se sacaría ni siquiera un premio
de Univisión, mas aparte que en su doblaje latinoamericano le pusieron voz de
pendejota), los fans, marketing, culto, parque de diversiones y memorabilia,
leí hasta el cuarto libro y vi las primeras tres películas.
La razón por la cual decidí alejarme de esto fue
que se me hizo que se seguía la misma receta en cada película: Harry está que
se caga debajo de la escalera, empieza la escuela y sucede el
humor-sutil-juvenil-colegial, ocurren cosillas misteriosas a partir del primer
parcial (porque no son tetras), todos se van de vacaciones y Harry se queda en
la escuela prácticamente solo con su orfandad para hacer un descubrimiento
crucial para que Hermione (Ermión) pueda concluir la investigación del misterio
que llevaba paralelamente y cerca de los finales derrotan a la nueva forma en la que Lord Baldomero
™ se logra manifestar,
aunque me dijeron que a partir de la cuarta película todo cambia ya que el villano,
o sea, el habitador del estado llano en una villa o aldea, consigue un cuerpo
propio para hacer sus maldades y así poder tocar a gusto a Daniel Radcliffe.
El punto es que no estoy aquí para demeritar
la historia, aunque quizás ya lo hice un poco, sino porque en mi ignorancia
acerca del universo de estos magos hay cosas tan absurdas como en el nuestro,
solo que ellos en su poder eligen vivir con estos problemas usando magia para
hacerlos aún más grandes.
El dinero no compra la felicidad al igual que
la magia no ayuda de mucho en los problemas más significantes, ¿y qué mejor que
multiplicarlos? Es en lo que me he fijado una vez que me he planteado esta
sociedad de magos y hechiceros, que según yo es lo mismo pero ellos le dicen
así, probablemente son términos cercanos que no son lo mismo como waffleras y
sandwicheras.
Entonces tenemos una raza de magos que viven
en algún lugar de las Islas Británicas en donde hay un ministerio, una escuela,
un partido y grajeas de todos los sabores, son los seres más poderosos que ha
visto la tierra, van armados sin más que varitas mágicas y escobas pero se
siguen escondiendo; esto no embona muy bien en lo que he visto, ¿a qué le temen
estas personas? ¿Qué los metan a algún zoológico o los lleven prisioneros en un
circo chafa por Toluca? Incluso Lord Baldomero™, que me parece
el abanderado del fascismo en el “mundo mágico” con sus ideales de limpieza
étnica, un programa económico colectivista y la preservación de un Estado
totalitario que al parecer ya controlaba el Ministerio de Magia, incluso él no
se atrevía a llevar sus planes al mundo no-mágico; estás diciendo que el mago, o
hechicero (no sé de qué se graduó) más temido, tan temido que ni otros
poderosos se atrevían a pronunciar su nombre por temor cuando por ejemplo a mí
que me criaron católico jamás me prohibieron mencionar el nombre de Chavana, se
tenía que ocultar del mundo no-mágico, del mundo que no es una amenaza, del
mundo que él odiaba por no ser mágico, el estado extranjero; y jamás se atrevió
a meterse con nosotros ¿por qué? no tengo idea, supongo que si le ganaba a los
que sabían usar magia y sabían cómo matarlo el resto sería como un domingo en
la Alameda.
-Señor Lord Baldomero™.
-¿Sí?
-¿No cree que sería más fácil atacar a los que no son magos? Sus armas no
representan peligro alguno y muy seguramente podríamos conseguir aliados bastante
fácil; además de que no tendríamos que escondernos más dándonos ventaja táctica
y nuestras fotos se quedarían en donde están para verlas cuando queramos.
-¡No!, primero debo poder tocar… al muchacho.
Los magos viven ocultos, tienen el don de la
magia para hacer cosas increíbles pero no pueden usarla porque alguien podría
verlos; tienen autos que vuelan ¿pero en qué situación podrían usarlos sin
estar esperando a la policía secreta? (otro elemento del estado fascista), no
podrían siquiera curar sus huesos rotos o hemorragias internas masivas porque
alguien podría verlos; imagínense todos los choques, asaltos, tiroteos y
accidentes varios con víctimas fatales que pudieron ser salvadas si al mago no
se le tuviera prohibido hacer lo que hace un mago, ya es bastante normal que el
gobierno busque limitar y reprima al pueblo, pero esto va más allá.
De acuerdo, sin ahondar tanto en su estructura
política o social pueden darse cuenta que en la escuela todos estudian para ser
magos, o hechiceros según sea el caso, ¿pero qué hay de las demás profesiones? Supongo
que una salida fácil será asistir al poli porque aunque sólo enseñen magia en
Hogwarts supongo que los magos han de necesitar contadores, arquitectos,
psiquiatras, analistas de sistemas, estadistas y publicistas. El colegio al
parecer está subsidiado pero de todos modos quieren mantener su autonomía, que escuché
es un conflicto discutido en el libro 5 que crea problemas como pasa en la UNAM
o en las colonias francesas; el punto es que nadie logra meterlos en cintura
para que renueven sus planes de estudio, se apliquen evaluaciones a los
profesores o se efectúen investigaciones que tengan un valor significativo para
las enseñanzas de las artes oscuras, así que el Ministerio de Magia de nuevo no
se preocupa por que los magos tengan una educación integral de alto nivel para
crear una sociedad poderosa y avanzada, sino que tienen a los niños estudiando
material de hace medio siglo, no me sorprende que aún usen velas y plumas de
ave para su día a día.
Otra característica divertida es que esta
sociedad es demasiado reacia al cambio tecnológico, pero no son tan leales a
ello, ya que supongo que si se mesclan entre el resto de los humanos no van a
andar con sus tinteros o enviando palomas mensajeras para hacer pagos, pero si
van a uno de los 5 lugares que menciona el libro: las escuelas de Magia (3), el
Ministerio de Magia, el callejón Diagón (Tepito), Hogsmeade (que es como
Villagrán o algo así) y el hospital San Mungo (ahora subsidiario del Mugerza)
todo es como en la edad media y no encuentras cosas como un foco, los registros
se hacen en papel, las mujeres no pueden usar pantalones, no existe
papel-moneda, no hay teléfonos, pocos hogares cuentan con agua entubada y más
del 14% aún tienen piso de tierra apisonada. Sí, es bonito redactar los
documentos a puño y letra, esperar por la ventana a que llegue una carta de
alguien que quieras, la luz romántica de las velas, la sensación de estar en un
salón atiborrado de libros que encierran sabiduría de tiempos antiguos, cagar
en una tina, esperar que los astros estén en posición para cosechar y otras
tantas cosas que hacen los Amish, pero esta sociedad ha detenido su desarrollo y
se ha estancado al detener toda influencia del mundo exterior y detener también
la interacción de su cultura con otras; hablo de los magos y hechiceros, no de
los Amish, ellos comercian con nosotros y salen en la tele.
Algo que está bastante relacionado con este
deseo radical de mantener sus tradiciones como únicas y la perpetuación de su
estilo de vida, es exactamente la de chingarse como estilo de vida. Los
pequeños detalles son los que se saborean y esta gente no se lo toma a la
ligera, ya que llenan sus vidas cotidianas de hechizos que sólo les perjudican.
Tomemos un caso como ejemplo: las escaleras del castillo que cambian de lugar a
su antojo (de las escaleras).
-Oye Salazar, ya terminé con el comedor. ¿Cómo
vas con esas escaleras?
-No te apures, para el jueves las tengo listas
El
jueves…
-A ver Salazar ¿las escaleras?
-Ya quedaron. Mira, ahí están… y ahí… ahora están allá.
-Chinga, ¿por qué se mueven?
-Así las hice.
-¿Sí sabes que esto es una escuela? Que va estar llena de niños, que
probablemente quieran ir a algún sitio en específico de su escuela.
-Sí.- dice con una sonrisa.
Tal vez por problemas de espacio era necesario
un sistema de escaleras que cambiaran de posición, para así lograr la conexión
de todas las áreas en el castillo, ¿pero no hubiera sido más fácil algún
sistema de elevadores con poleas y contrapesos? Los romanos ya lo usaban, y si
estos magos chauvinistas no tuvieran prohibido mezclarse con la tecnología
no-mágica hubieran arreglado muchos problemas sin tener que pasar siglos de
incomodidades y payasadas.
Respecto a las fotografías, cuando Harry
conoce las fotografías mágicas, por cierto, creo que el término “mágico” lo
usan como excusa para explicar lo que no saben cómo funciona, se percata que de
pronto en la foto ya no hay nadie, y cuando pregunta a dónde se ha ido le
responden como si acabara de preguntar por qué las naranjas son de color
naranja:
-Bueno, no esperarás que se quede todo el día
ahí, pendejo.
Lo que significa que lo que esté impreso en
una foto está consciente de su existencia y sabe que es una foto, que en cada
foto se crea un universo, un lugar en el que existe lo que esté en la foto y
tiene una vida finita, que puede ser hasta que destruyan la foto; lo más raro
es cómo interactúan con estas fotos, ellos ven un movimiento, como si en verdad
fuera el momento capturado en la foto, pero las personas en la foto pueden
decidir qué hacer en la foto. Así como las pinturas hablan con las personas y
aparte interactúan con otras pinturas (en una escena de la primer película recuerdo
que los personajes en los cuadros podrían moverse entre los cuadros a su
antojo) ¿lo que significa que existe un universo común para las pinturas? ¿Qué pasa con las fotos? ¿Pueden interactuar
todas las fotos entre sí? O cada foto existe en soledad como pequeños universo
congelados en un ciclo temporal de unos 3 o 4 segundos. Estas personas crean
otras personas para sus fotos que están condenadas a pasar sus vidas siendo un
instante, no tener más que ser la imagen de alguien más y ellos lo saben, están
creando infinidad de seres frustrados a una existencia congelada, aunque habría
que preguntarle a la pornografía mágica si ellos opinan lo mismo.
Vamos, ni siquiera pueden confiar en sus
dulces; tienen dulces que saben mal, y ese es el punto de todo. No les pareció
suficiente hacer ranas de chocolate que pueden escapar.
-Mira, ahora podemos hacer que la comida se rehúse
a ser comida y podrá alejarse de quien necesite comerla. Muchos morirán de
hambre y destruiremos la economía de miles de hogares. Vendámosla, ganaremos
millones.- Debían también hacer dulces que te den miedo
comerlos porque puede ser que te toque sabor a vómito, cerilla o espinaca; ya
no debes preocuparte que te toque el dulce de chocolate amargo, mejor cuídate del
que hace que te cagues pa’rriba.
Comunicaciones, sanidad, política económica,
materiales, todo lo han adornado con el toque de su estilo de vida mágico, pero
me pregunto si entre tanto escándalo que hacen con su magia se han preocupado
por lo que pasa en el resto del mundo.
Si hacen cosas como adivinación y numerología bien podrían ayudarnos a prevenir
los desastres que nosotros mismos provocamos, que no se caigan los mercados,
sembrar árboles que golpean (porque por qué chingados no) en zonas que
necesiten protegerse, a desarrollar la alquimia, fármacos poderosos, formas de
energía infinita o renovables, ya saben, para lo que sirve la magia y la
ciencia; pero todo me ha orillado a pensar que la sociedad mágica es un grupo
cerrado que no quiere saber nada de nadie, que no quiere compartir ni mezclar
su cultura, que crea problemas para cosas que no ocupaban solución alguna y que
le importa un pito lo que pase mas allá de sus narices…
Pocos
conocieron mi viejo departamento, si es que le podía llamar como tal. Vivía sobre
un depósito atendido por el Morro/Flaco, un hombre bastante centrado en lo que
hacía y que nunca se verá de más de 24, vecino del Tino, el Avantasia y unos
franceses borrachos en la casa de enfrente.
Era la
primera vez que intentaba vivir solo y principalmente fue debido a que mis
padres trabajaban en San Nicolás, no tenia carro y después del huracán Alex
llegar en camión a San Pedro tomaba cerca de 3 horas.
Entonces ahí
estaba, un cuarto grande con una cama destruida en una esquina, un refri
pequeño en la otra, una estufa de 4 quemadores y un comedor familiar; el cuarto
tenía bastante sentido si veías el peinador con espejo y una cajonera con un
feo adorno floral de primera comunión.
El baño
estaba afuera pero compartía pared con el cuarto y el boiler tenía maña; no fue
difícil acostumbrarse, no era la primera vez que cocinaba y vivir en el camino
a la escuela me hizo caminar más de lo que acostumbraba y convivir con más
foráneos. Era como un club ya que nadie creía que eras de Monterrey y rentabas
un cuarto en Monterrey, pero no fui el único.
Lo curioso
empezó casi un mes después. Al llegar después de mi última clase, generalmente
después de las 9 de la noche si el vecino no se ponía a cantar sus baladas de
heavy metal el silencio en el cuarto solo se cortaba por el abanico, el hervor del
arroz y el termostato del refri; cómo odié ese termostato, podía estar dormido
a las me despertaba con un estruendo que bien podía tratarse de una magnum
siendo disparada por 2 Clint Eastwoods al mismo tiempo y luego podías oír al
compresor trabajando.
La ventana
no podía abrirse por que el ingenio de la rentera le dijo que instalar aire
acondicionado en la única ventana de un cuarto con una estufa y un refrigerador
mejoraría todo nuestro concepto acerca de microviviendas; Así que todas las
noches solo podía apelar al abanico y que el refri no se pasara de grosero.
Pero aún así
había algo raro en el cuarto, más que las cucharas oxidadas era el espacio que
ocupaba el silencio. Lo había combatido diciendo mis pensamientos en voz alta
como en algunas caricaturas, o bien, también encendía la tele y no había más
remedio que buscar algún noticiero en el que hablaran de los problemas de la
gente del DF para crear ese sonido blanco que nos llena de paz. Un jueves
apagué la tele cuando salí a bañarme, lo divertido fue regresar al cuarto y ver
que la tele estaba prendida; curioso, he tenido la misma tele en la casa de mis
papás por 25 años y esas cosas pasan, nada del otro mundo, apágala y sigue con
tu vida.
Era normal
de cada noche apagar el único foco del cuarto y acostarme en la cama, antes de
dormir siempre veía al techo hasta que mis ojos se acostumbraban y podía ver en
la oscuridad, pero siempre veía, si podría llamarse así, el espectro del foco
después de estar prendido por horas y como aun podías ver algo de incandescencia
en la oscuridad; luego el disparo, el sonido del compresor del refri y luego
notabas que ya no podías ver nada cerca del foco.¿El foco se enfrió tan rápido?
¿Estaba dormido? y de la nada se escuchó un cajón, no abriéndose pero
identifiqué su sonido metálico; lo peor que me imaginé ese momento eran ratas
jugando con las cucharas para poder robar de mi consomé.
Un cuarto
frio, amplio, solo, en el cual recordabas siempre algo curioso. Estaba hasta
cierto punto orgulloso de él, no le puse nombre pero me habría gustado llamarlo
algo como Rolando Mota, Elvis Turi o Alfonso; pero decidió que sería bueno
jugar conmigo.
Después en
una noche de Miércoles el refri empezó la función; el disparo sonó iniciando
así las festividades, miré el foco y no pude distinguir si seguía caliente pero
en eso alguien movió la puerta, ¿quién podría buscarte en la madrugada? Dormía pegado
a la ventana y tenía unas cortinas algo claras y como era un segundo piso a
unos metros de una luz mercurial pude ver una silueta por la ventana, una
persona no muy alta estaba tratando de abrir la puerta de forja y hacía bastante
ruido.
-Que pedo,
estoy dormido.- Obviamente no lo estaba, de hecho esta oración es imposible
pero qué más se te ocurre gritar cuando recién despiertas y tus ojos todavía no
pueden definir bien formas y colores. El forcejeo seguía y este imbécil no
hablaba.- ¿Quién es?- En eso la silueta se detuvo, pude distinguir como giró su
cabeza hacia la ventana y luego siguió forzando la puerta con más fuerza. En
este momento estaba más que nervioso y confundido, no tenía a la mano ningún
reloj y de nada servía hablar por teléfono para despertar a alguien, esto era
de aquí y ahora.
-¿Qué
chingados quieres? ¡Déjame en paz!- La puerta no parecía que fuera a detenerlo
por mucho tiempo entonces traté de hacer algo, cualquier cosa. Sobre la mesa,
un cuchillo grande, el que usas para cocinar, piensa, piensa, no puedo, toma el
cuchillo, “clack”, el seguro cede, en silencio, corre a la puerta, ¡ahora! la
cabeza está adentro, solo tienes una oportunidad, no sueltes el cuchillo, el
brazo vuela empuñando el cuchillo, abre los ojos, oscuridad, nada más.
El
compresor no hacía ruido, no había nadie en la ventana, el cuchillo seguía en
la mesa y el corazón estaba acelerado, lo mejor era volver a dormir.
Esa semana,
quizás 2 días después sonó el disparo de nuevo y recibo una llamada, era César
y en ese momento se encontraba en Lerdo.
–Oye ¿Cómo estás?
Pues te hablaba para ver que pedo, con lo que pasó en tu casa.
-¿Mi casa? Pero qué pasó que yo no sé.
-Sí, que mataron a un vato.- En ese momento trate de recordar, no había visto
ni oído nada de tal magnitud aquí cerca.
-No, aquí no han matado a nadie, no que yo sepa.
-No, en tu casa casa, la de Cumbres, que mataron a un wey ahí enfrente.- No
tenía idea de lo que hablaba, le dije que me dejara marcarle a mi mamá.
-¿Bueno?
-Sí, mamá. Oye ¿Qué mataron a alguien ahí por la casa?
-Ah sí, así justo en la esquina, enfrente de la tienda como que lo iban
persiguiendo en un carro y ahí quedó, de hecho como que se cayó en el claxon y
pues se quedó sonando hasta que llegaron los forenses; pero no te preocupes, todos
estamos bien.
-Ah, está bien. Nomás hablaba para corroborar, adiós.-Esto era en 2010 y pues
como en muchas áreas de la ciudad esto todavía no era tan común.
Me había
acostumbrado al cuarto; era como un ente que si empanizaba milanesas se ponía
contento y si me distraía con mi tarea o alguien se enojaba despertándome todas
las noches con el termostato, alguna vez recuerdo que mientras hacía tarea o
comía de espaldas a la tele ésta se apagaba; claro, me había pasado que la
apagaba y por alguna razón se prende de nuevo unos 2 segundos después, teles
viejas, pero ¿apagarse después de prenderla unos 15 minutos atrás? Así era como
sabía que el cuarto quería hablar conmigo; ya sea que limpiara los trastos, lo
barriera o recogiera la grasa de la estufa; era una relación basada en respeto
y favores, si lo trapeaba con cloro y aceite de pino el termostato no sonaba
por las noches y a veces dejaba correr aire por la puerta trasera sin hacerla
vibrar, si limpiaba la cocina la tele no se apagaba, o se prendía, dejándome
hacer mis tareas y a la mañana siguiente el cuarto se sentía fresco y las plantas
del pasillo de enfrente se llenaban de vida, podía notarlo quizás porque solo
las regué una vez en casi 6 meses y parecían no necesitarlo. A veces era celoso
ya que alguna vez que César me llamó después de los exámenes finales, eran casi
las 10 de la mañana y me acababa de despertar; le dije que no había problema,
que podía venir al cuarto, me esperara a que me bañara y luego compraríamos algo
de cerveza.
Llegó y le
abrí la puerta, casi siempre dejaba abierta la puerta en las mañanas para que
corriera el aire y le dije a Cesar que esperara mientras me bañaba en el cuarto
de atrás. Cuando salí encontré a César sentado en la cama con la puerta
cerrada.
-¿Por qué
cerraste la puerta? ¿Te dio frio?
-No, es que no sé, me sentía como… vulnerable.-En ese momento noté que el
compresor había empezado a trabajar, ¿habrá ocultado el disparo?
-Aguanta, me voy a lavar los dientes.
Salí al baño y quizás ya estaba
acostumbrado o quizás había visto muchas películas pero valía la pena
intentarlo.
-Oye, no
hay pedo, él no es malo. No va a pasar nada.- Claro que después me di cuenta
que le estaba hablando al espejo del baño; pero cuando regresé al cuarto noté
que una suave brisa comenzó a correr y esto después de bañarte es de lo más
agradable.
En ese
momento me gustó pensar que ahora el cuarto ya podría hacer más cosas por mí.
Pasaron los meses y vivir solo te puede crear vicios y desaparecer costumbres,
supuse que sería tiempo de cambiar a algo no tan aislado, y Emilio había perdido
su rumi y me ofreció mudarme con él, sería el mismo precio, una casa de 2 pisos
y cuando menos no tener que pasar más de 14 horas sin hablar sonaba bastante atractivo.
Cerré contrato y empecé a mudar las cosas, 3 viajes en el Malibú gris y
terminamos; la rentera me comentó que el Morro/Flaco le quería comprar cuartos
para expandir el depósito y los otros cuartos se desperdiciarían en la papelería
no rentable de su hija.
Acababa de
sacar la última caja del cuarto y ya sentía nostalgia, era la primera vez que vivía
solo y pensé que lo había hecho bien; sentí que el cuarto y yo nos habíamos llevado
bien, así que cuando iba a cerrar la puerta por última vez dije en voz alta –Adiós
cuarto.- Y un susurro me respondió.
Un jueves cualquiera y piensas que el mundo se detiene un rato para dejarte saborear tu dia, sin saber que en realidad se olvidó de girar por que está muy ocupado preparando una gran cantidad de catástrofes para ti y tus seres queridos.
No es que un espíritu fatalista te haya cubierto con su manto y espere a que estés distraido para molerte a palos sino que espera al momento en que puedas decir "lo sabia", que lo veas venir y busques a tu mejor amigo para apoyarte y planear tu defensa pero al voltear a verlo te das cuenta que no es mas que un hombre cerdo o que ahora está a punto de aventarte ese pájaro muerto que viste en el estacionamiento, te quedas sin palabras y solo puedes oir llantos desgarradores que gritan "¿me pueden contestar una encuesta?" o "¿me prestas 10 pesos para un bote de agua?"
Es difícil saber cuándo será el día, por que todos los dias lo esperas y todos todo tiempo saben que estás aguardándolos para atacar en el momento que más esperes y que siempre será en el que te encuentres más indefenso. No tienes más armas que tus oidos, tus ojos, tu lengua, tu corazón; en una palabra todo tu ser para ver si en dado caso pudieses caer de pie.
Empieza con una jornada que pensaste que seria de rutina pero mientras pasa te asustas y piensas si en realidad has hecho estas cosas antes; por que no siempre habia sangrado o no siempre estaba frio, te acuerdas que la gorra del guardia siempre habia sido azul y no sabes por que ahora lleva un sombrero de 4 galones o por que el elevador ha cambiado sus botones con numeros por botones de camisas, entre otras cosas.
La oficina tiene un peculiar olor a 2do tiempo en una cena de boda y el gordo con barba de candado que se sentaba en la esquina no ha venido a trabajar, ¿estará muerto? ¿estará con su familia? no lo sabes, solo puedes tener la seguridad de que en algún lugar sigue siendo el gordo que trabaja en la esquina.
Tus audífonos te llevan a un mundo fuera del trabajo, aunque no puedas escapar pero cada que te los colocas oyes risas y esa voz de novelas de televisa y solo te puedes llenar de pavor. El reloj está atorado, observas el segundero y ahora se ocupan 2 litros de segundos para completar un minuto, sabes que la hora está cerca pero no se siente así.
"¿dónde están los superheroes?" te preguntas mientras que el sistema te dice que has cometido un error de newbie capturando un dato incongruente y todo tu trabajo de los últimos 10 minutos se borra y solo puedes presionar un botón que dice "Aceptar"; por que es lo que ellos quieren, que aceptes tu supuesto destino y que notengas más opción que volver a empezar un camino que no deberias seguir.
Pero te tranquilizas, eres muy fuerte como para dejarte vencer y todos los espíritus de los grandes guerreros se anidan en tu pecho y te vuelves un harrison ford con el revolver del sucio harry con el afro de samuel jackson (en el revolver) y el bigote charles bronson (en tu cara).
Termina la jornada, pero no el dia. Ahora un amigo te espera en la escalera para decirte que tienes problemas, el peso pierde frente al dolar, las pequeñas empresas no consiguen microcréditos y el carnicero amenaza con cerrar y poner un cibercafé. Volteas a tu alrededor a ver a los caidos, mujeres sacando a sus bebés de los escombros de lo que era su futuro y banderas llenas de sangre que defendian la verdad y un estacionamiento que valga la pena y escuchas un ligero murmullo que se apaga en el silencio... "hasta la victoria siempre" y continuas con la lucha del dia a dia.
Mucha gente te dirá que no vale la pena y te dice que si eres valiente intentarás cambiar el mundo por que ellos dicen poseer al mundo pero no debes entrar en su juego. Intengarán quitarte tu wifi y tu risa para que sigas presionando ese botoncito que dice "Aceptar".
¿A dónde correr? los libros nunca te dijeron nada acerca de esto. Estas en medio del escenario y faltaste a todos los ensayos, nisiquiera sabias que iva a haber una fiesta con el elenco después de todo esto así que debes moverte con cuidado y eliges tu siguiente jugada. Evitas los obstáculos, trazas tu camino y esquivas esos momentos de "te lo dije" y "señor, no puede hacer eso aqui" para poder seguir una hora más, un instante más.
Al final se baja el sol, mañana será otro dia y es hora de recapitular.En el camino te saluda un conocido en bicicleta, hay comida en la estufa y olor a cigarro en la puerta, se tomaron tu caguama pero te trajeron papel del baño; te pones en alerta por si aún quedan enemigos por hoy, pero la lucha ha tomado una pausa.
Recibes un mensaje: "...sabotearemos otro libro y gritaremos en el megáfono..."
Y así sabes que no eres el único que queda; curas tus heridas y te preparas para las nuevas.