Un jueves cualquiera y piensas que el mundo se detiene un rato para dejarte saborear tu dia, sin saber que en realidad se olvidó de girar por que está muy ocupado preparando una gran cantidad de catástrofes para ti y tus seres queridos.
No es que un espíritu fatalista te haya cubierto con su manto y espere a que estés distraido para molerte a palos sino que espera al momento en que puedas decir "lo sabia", que lo veas venir y busques a tu mejor amigo para apoyarte y planear tu defensa pero al voltear a verlo te das cuenta que no es mas que un hombre cerdo o que ahora está a punto de aventarte ese pájaro muerto que viste en el estacionamiento, te quedas sin palabras y solo puedes oir llantos desgarradores que gritan "¿me pueden contestar una encuesta?" o "¿me prestas 10 pesos para un bote de agua?"
Es difícil saber cuándo será el día, por que todos los dias lo esperas y todos todo tiempo saben que estás aguardándolos para atacar en el momento que más esperes y que siempre será en el que te encuentres más indefenso. No tienes más armas que tus oidos, tus ojos, tu lengua, tu corazón; en una palabra todo tu ser para ver si en dado caso pudieses caer de pie.
Empieza con una jornada que pensaste que seria de rutina pero mientras pasa te asustas y piensas si en realidad has hecho estas cosas antes; por que no siempre habia sangrado o no siempre estaba frio, te acuerdas que la gorra del guardia siempre habia sido azul y no sabes por que ahora lleva un sombrero de 4 galones o por que el elevador ha cambiado sus botones con numeros por botones de camisas, entre otras cosas.
La oficina tiene un peculiar olor a 2do tiempo en una cena de boda y el gordo con barba de candado que se sentaba en la esquina no ha venido a trabajar, ¿estará muerto? ¿estará con su familia? no lo sabes, solo puedes tener la seguridad de que en algún lugar sigue siendo el gordo que trabaja en la esquina.
Tus audífonos te llevan a un mundo fuera del trabajo, aunque no puedas escapar pero cada que te los colocas oyes risas y esa voz de novelas de televisa y solo te puedes llenar de pavor. El reloj está atorado, observas el segundero y ahora se ocupan 2 litros de segundos para completar un minuto, sabes que la hora está cerca pero no se siente así.
"¿dónde están los superheroes?" te preguntas mientras que el sistema te dice que has cometido un error de newbie capturando un dato incongruente y todo tu trabajo de los últimos 10 minutos se borra y solo puedes presionar un botón que dice "Aceptar"; por que es lo que ellos quieren, que aceptes tu supuesto destino y que notengas más opción que volver a empezar un camino que no deberias seguir.
Pero te tranquilizas, eres muy fuerte como para dejarte vencer y todos los espíritus de los grandes guerreros se anidan en tu pecho y te vuelves un harrison ford con el revolver del sucio harry con el afro de samuel jackson (en el revolver) y el bigote charles bronson (en tu cara).
Termina la jornada, pero no el dia. Ahora un amigo te espera en la escalera para decirte que tienes problemas, el peso pierde frente al dolar, las pequeñas empresas no consiguen microcréditos y el carnicero amenaza con cerrar y poner un cibercafé. Volteas a tu alrededor a ver a los caidos, mujeres sacando a sus bebés de los escombros de lo que era su futuro y banderas llenas de sangre que defendian la verdad y un estacionamiento que valga la pena y escuchas un ligero murmullo que se apaga en el silencio... "hasta la victoria siempre" y continuas con la lucha del dia a dia.
Mucha gente te dirá que no vale la pena y te dice que si eres valiente intentarás cambiar el mundo por que ellos dicen poseer al mundo pero no debes entrar en su juego. Intengarán quitarte tu wifi y tu risa para que sigas presionando ese botoncito que dice "Aceptar".
¿A dónde correr? los libros nunca te dijeron nada acerca de esto. Estas en medio del escenario y faltaste a todos los ensayos, nisiquiera sabias que iva a haber una fiesta con el elenco después de todo esto así que debes moverte con cuidado y eliges tu siguiente jugada. Evitas los obstáculos, trazas tu camino y esquivas esos momentos de "te lo dije" y "señor, no puede hacer eso aqui" para poder seguir una hora más, un instante más.
Al final se baja el sol, mañana será otro dia y es hora de recapitular.En el camino te saluda un conocido en bicicleta, hay comida en la estufa y olor a cigarro en la puerta, se tomaron tu caguama pero te trajeron papel del baño; te pones en alerta por si aún quedan enemigos por hoy, pero la lucha ha tomado una pausa.
Recibes un mensaje: "...sabotearemos otro libro y gritaremos en el megáfono..."
Y así sabes que no eres el único que queda; curas tus heridas y te preparas para las nuevas.