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miércoles, 15 de julio de 2015

Comida Rápida

Siempre he pensado que la comida, si bien algo básico, debe ser algo rico que refleja el amor por uno mismo, el amor de quien cocina para el que come y la dedicación artesanal que puede implicar desde el cerrar de una simple empanada hasta un mero taco de frijoles refritos con la cantidad exacta de sal y aceite.

El cocinar, como toda actividad humana, esta sujeta a nuestro estado emocional; dice mucho de una persona si su cena es comida pre-cocida, pre-empacada, congelada y destruida, ¿pero qué con aquellos que su humanidad es tan grande que al igual que un artista reflejan esas emociones que los tienen hundidos en la miseria? no hablo de los indigentes o campesinos pobres que pueden comer raíces y enseñarnos a disfrutar el mundo más que nadie, yo hablo de los solitarios, los adolescentes, viudos, nacidos para perder o los que simplemente dejaron de vivir y solo tratan de que su cuerpo llegue al día de mañana.

Vagando por internet (rules 1&2&tumblr, lo siento) me pregunté por ese lado de nosotros, ¿hasta dónde puede llegar un ser humano?, pues alguien más se hizo esta pregunta y le pidió a la gente que compartiera los alimentos más tristes que ellos mismos se han preparado; así que relájense y piensen en lo que han comido, por que quizás necesiten algo más que un microondas para salvar sus almas:

Pizza solo
Esto es un primer escalón, la pizza difícilmente es mala, regularmente la peor solo llega a ser mediocre. Se ve bien incluso si se tratara de una pizza congelada, podemos ver tambien que la persona se tomó el tiempo de servir lo que puede ser catsup, o algun aderezo sabor "marinara", y pone la tele, es decir, trata de crear un ambiente que le es de su agrado, nada diferente a lo que ha hecho alguno de nosotros que tiene la bendición de contar con internet y comida.
Papitas, un sobre de catsup, alitas, pechuga de pavo rebanada, dedo de queso, media salchicha y tortilla de harina fria.
Es la versión casera del buffet tex+mex. Texas ha sido el menjurge de lo redneck y lo norteño, la ostentacion, la carne, la grasa y la comida barata en porciones grotescas. Probablemente el sujeto se preocupó por calentar las alitas de pollo pero lo más interesante es el sobre de catsup, por que no tiene una botella de más de 100 ml, con aquella vez que comió un lonche en el autoservicio fué suficiente y guardó el sobre de catsup por que sabe que será necesario; me atrevería a decir que el que haya preparado este platillo obviamente tiene la alacena llena de botanas, comida que se calienta en porciones pequeñas en el microondas como pay's, eggo's, corndogs y mini-pizzas, ni una sola cebolla, papas o si quiera carne cruda. Es alguien que sabe que debe comer pero no tiene por que ser nutritivo o tomár más de 2 minutos en un microondas.

4 variedades de papas fritas y frituras de maíz, salchicha, sobre de catsup, y hummus (quizás)
Esta persona agacha un poco más la cabeza que el anterior; eliminó la muerte de otros al quitar la carne y puso la muerte propia en su mesa al alimentarse de botanas, nadamás, es todo lo que tu mamá te dijo que no debías hacer. Pero esto bien puede ser un plato botanero, no sabemos, espero que así lo sea.

Spaguetti oh's, queso americano y pan tostado.
No es un sandwich si el pan no esta encimado.
Tiene los componentes básicos de una comida italiana: tomate, harina, sal y agua, pero todos sabemos que esta cagada no puede darse en otro lugar más que en un cuarto con un estudiante que vive de comida enlatada. Cuando salimos de casa y vemos que tenemos que dominar el fuego para vivir tratamos de imitar sabores populares; el tomate y el queso son 2 compañeros inseparables pero no sabemos nada de queso y hacemos quesadillas con queso americano y nos preguntamos cómo si aplastamos un tomate no sabe como la pizza. A la chingada con la cocina, voy a hacer un sandwich, no hay jamón, pues que pena.

Los cubiertos dicen que la persona supo lo complicado que seria maniobrar pan mojado.

Sandwich de pan tostado
Este sandwich dice "me la pelan todos". No es un pan, no son 3 rebanadas de pan, ¡Es un sandwich de pan tostado santo cielo!.

Así como alguna vez compraste el refresco sabor sangria, esto es exactamente lo mismo. Que nadie te diga que no tienes ni para un lonche, lo tienes, no rompes ninguna regla y sobrevivirás otro día. Es ver la mierda que viene a tí durante el día, disfrutarla y decir "Excelente".

Sandwich de Jamón y Lechuga
Esto es el lado B del caso anterior, por que tienes los medios, solamente no tienes que escuchar a los que te dicen que te fajes la camisa, busques un trabajo en una oficina y hagas tus emparedados de una forma correcta, cristiana y ortodoxa.

Este plato nos da una valiosa lección acerca de las decisiones y la libertad.

Papas quemadas al horno y salchicha (tal vez pavo)
Aquí más que la comida en si misma es la preparación lo que cuenta. No es más que un puñado de papas arrojadas a su suerte a un horno sin supervición o esperanza, vemos que fueron servidas en papel para absorver el aceite pero no parece que hayan soltado nada, ¿saben lo que esto significa? papas fritas sin aceite, horneadas como en un hospital, sin más sazón que radicales libres.

Debo advertir ahora que fuera de lo que parece ser un testimonio del siglo 21 viene una serie de fotos que resultan difíciles de creer, yo en lo personal no lo creo, pero yo comparto, ustedes decidirán.
Catsup
También debo decir que la catsup es el aderezo perfecto de la weba y la tristeza, por que yo sé que se han topado con el spaguetti con catsup, el sandwich de catsup y mostaza, galletas saladas con catsup y salchichas con catsup. No fué una cena para presumir con los primos.



Carne, platano, aderezado todo con catsup y un vaso de leche.
Hay gente que hace cosas raras como comer arroz con plátano y aderezo Ranch a la pizza, este puede ser uno de estos casos. El vaso de leche es la cereza en este pastel de carne, lo inaudito, lo increible; el desperdiciar el plátano es lo que hace brillar a este plato y no podemos dejar de observar el teclado. Diseñadores, programadores y desempleados, ¿quién no ha llegado a algo asi?

Arroz blanco semicrudo con catsup y pollo de tinta sobre papel.
El sueño de un mejor futuro, la agonía del presente que espera a que el mañana lo desaire de nuevo.

La imaginación puede nutrirnos igual o mejor que cualquier plato balanceado, es lo que permite a la gente pobre trabajar y no dejarse morir ante la adversidad, aunque me preocupa que la foto parece haber sido tomada en el piso.
Salchichas con ramen instantáneo, catsup, mayonesa y mostaza sobre rebanadas de pan blanco.

Los ingredientes que dan sabor a hot-dog se combinan con el ramen instantáneo, ¿para qué? para nada. El ramen en este plato, sin el aderezo ni nada, solo estropea el proto hot-dog que pudo haber resultado. Es cuando tienes algo bueno y lo hechas a perder por querer un poco más, la ambición que destruye a nuestros hot-dogs nos destruira de igual forma a nosotros, correosos e incapaces de sostener nuestra propia salchicha.

Sandwich de hielo
Por que no hay jamón,
Por que no hay queso,
por que no hay trabajo
ni hay amor.

Por que polvo somos
y al polvo iremos,
y con el bolillo sagrado
el agua beberemos.





lunes, 26 de mayo de 2014

Zacarías Meterías Cap. 1

I

Un miércoles más en el almacén y para el diez a las 8 los cargadores y los choferes ya andan de grilleros unos con otros.

-Pinche viejillo, ¿por qué no acabas las órdenes que traes en la mano desde ayer? ya ni se te para.
-Ooh mira a éste. Anda muy chingón y nomás se hace wey dándole vueltas a las cajas y perdiéndolas, por eso te regaña el visor* , haz de querer que te suspenda para ir a ver el mundial.

Entre todos hay un chofer que destaca por su pasividad y su piel rojiza que le ha valido de varios apodos entre la gente del almacén. Su paciencia es lo que lo hace extraño, hasta cierto punto perturbador y macabro.

Yo soy nuevo y aún tengo problemas para encontrar la mercancía correcta en los anaqueles.

-¿Qué busca compañero?- me dice sonriendo.
-Supongo que lo que buscamos todos: felicidad, amor, dinero, autos rápidos... ah mira, aquí esta.- me agacho y cojo un contactor electromecánico.
-Bueno, si tienes problemas para encontrar algo en este pasillo tú pregúntame, yo soy el encargado.

Giro la vista y veo que hay una hoja que dice "FRANSISCO" con dos eses y otra que dice "ZACARIAS".

-¿Cómo te llamas?- le pregunto.
-Zacarías.
-Ah, ¿sabes que tu nombre es un verbo en pospretérito en segunda persona?**- le dije sonriendo.

(Aquí empieza la música)


En eso Zacarías dejó caer las cajas que traía encima, arrojó su mirada al frente y apenas alcanzó a sostenerse de uno de los anaqueles.

-¿Estás bien?- le pregunté, pero no respondió. Comenzó a caminar en silencio dando tumbos entre las cajas. Todos lo vimos salir sin decir nada.

Subió a su camión.

Cerró la puerta.

Algunos fueron nerviosos a tocarle la ventana, pero no responde.

Sigue ahí sentado.

Serio.

Mirando hacia el frente.

Pobre Zacarías.

¿Qué he hecho?



*Supervisor
**Es un homónimo, payasos.

miércoles, 15 de agosto de 2012

El Cuarto


Pocos conocieron mi viejo departamento, si es que le podía llamar como tal. Vivía sobre un depósito atendido por el Morro/Flaco, un hombre bastante centrado en lo que hacía y que nunca se verá de más de 24, vecino del Tino, el Avantasia y unos franceses borrachos en la casa de enfrente.

Era la primera vez que intentaba vivir solo y principalmente fue debido a que mis padres trabajaban en San Nicolás, no tenia carro y después del huracán Alex llegar en camión a San Pedro tomaba cerca de 3 horas.
Entonces ahí estaba, un cuarto grande con una cama destruida en una esquina, un refri pequeño en la otra, una estufa de 4 quemadores y un comedor familiar; el cuarto tenía bastante sentido si veías el peinador con espejo y una cajonera con un feo adorno floral de primera comunión.

El baño estaba afuera pero compartía pared con el cuarto y el boiler tenía maña; no fue difícil acostumbrarse, no era la primera vez que cocinaba y vivir en el camino a la escuela me hizo caminar más de lo que acostumbraba y convivir con más foráneos. Era como un club ya que nadie creía que eras de Monterrey y rentabas un cuarto en Monterrey, pero no fui el único.

Lo curioso empezó casi un mes después. Al llegar después de mi última clase, generalmente después de las 9 de la noche si el vecino no se ponía a cantar sus baladas de heavy metal el silencio en el cuarto solo se cortaba por el abanico, el hervor del arroz y el termostato del refri; cómo odié ese termostato, podía estar dormido a las me despertaba con un estruendo que bien podía tratarse de una magnum siendo disparada por 2 Clint Eastwoods al mismo tiempo y luego podías oír al compresor trabajando.

La ventana no podía abrirse por que el ingenio de la rentera le dijo que instalar aire acondicionado en la única ventana de un cuarto con una estufa y un refrigerador mejoraría todo nuestro concepto acerca de microviviendas; Así que todas las noches solo podía apelar al abanico y que el refri no se pasara de grosero.
Pero aún así había algo raro en el cuarto, más que las cucharas oxidadas era el espacio que ocupaba el silencio. Lo había combatido diciendo mis pensamientos en voz alta como en algunas caricaturas, o bien, también encendía la tele y no había más remedio que buscar algún noticiero en el que hablaran de los problemas de la gente del DF para crear ese sonido blanco que nos llena de paz. Un jueves apagué la tele cuando salí a bañarme, lo divertido fue regresar al cuarto y ver que la tele estaba prendida; curioso, he tenido la misma tele en la casa de mis papás por 25 años y esas cosas pasan, nada del otro mundo, apágala y sigue con tu vida.

Era normal de cada noche apagar el único foco del cuarto y acostarme en la cama, antes de dormir siempre veía al techo hasta que mis ojos se acostumbraban y podía ver en la oscuridad, pero siempre veía, si podría llamarse así, el espectro del foco después de estar prendido por horas y como aun podías ver algo de incandescencia en la oscuridad; luego el disparo, el sonido del compresor del refri y luego notabas que ya no podías ver nada cerca del foco.¿El foco se enfrió tan rápido? ¿Estaba dormido? y de la nada se escuchó un cajón, no abriéndose pero identifiqué su sonido metálico; lo peor que me imaginé ese momento eran ratas jugando con las cucharas para poder robar de mi consomé.

Un cuarto frio, amplio, solo, en el cual recordabas siempre algo curioso. Estaba hasta cierto punto orgulloso de él, no le puse nombre pero me habría gustado llamarlo algo como Rolando Mota, Elvis Turi o Alfonso; pero decidió que sería bueno jugar conmigo.

Después en una noche de Miércoles el refri empezó la función; el disparo sonó iniciando así las festividades, miré el foco y no pude distinguir si seguía caliente pero en eso alguien movió la puerta, ¿quién podría buscarte en la madrugada? Dormía pegado a la ventana y tenía unas cortinas algo claras y como era un segundo piso a unos metros de una luz mercurial pude ver una silueta por la ventana, una persona no muy alta estaba tratando de abrir la puerta de forja y hacía bastante ruido.

-Que pedo, estoy dormido.- Obviamente no lo estaba, de hecho esta oración es imposible pero qué más se te ocurre gritar cuando recién despiertas y tus ojos todavía no pueden definir bien formas y colores. El forcejeo seguía y este imbécil no hablaba.- ¿Quién es?- En eso la silueta se detuvo, pude distinguir como giró su cabeza hacia la ventana y luego siguió forzando la puerta con más fuerza. En este momento estaba más que nervioso y confundido, no tenía a la mano ningún reloj y de nada servía hablar por teléfono para despertar a alguien, esto era de aquí y ahora.

-¿Qué chingados quieres? ¡Déjame en paz!- La puerta no parecía que fuera a detenerlo por mucho tiempo entonces traté de hacer algo, cualquier cosa. Sobre la mesa, un cuchillo grande, el que usas para cocinar, piensa, piensa, no puedo, toma el cuchillo, “clack”, el seguro cede, en silencio, corre a la puerta, ¡ahora! la cabeza está adentro, solo tienes una oportunidad, no sueltes el cuchillo, el brazo vuela empuñando el cuchillo, abre los ojos, oscuridad, nada más.

El compresor no hacía ruido, no había nadie en la ventana, el cuchillo seguía en la mesa y el corazón estaba acelerado, lo mejor era volver a dormir.

Esa semana, quizás 2 días después sonó el disparo de nuevo y recibo una llamada, era César y en ese momento se encontraba en Lerdo.

–Oye ¿Cómo estás? Pues te hablaba para ver que pedo, con lo que pasó en tu casa.
-¿Mi casa? Pero qué pasó que yo no sé.
-Sí, que mataron a un vato.- En ese momento trate de recordar, no había visto ni oído nada de tal magnitud aquí cerca.
-No, aquí no han matado a nadie, no que yo sepa.
-No, en tu casa casa, la de Cumbres, que mataron a un wey ahí enfrente.- No tenía idea de lo que hablaba, le dije que me dejara marcarle a mi mamá.

-¿Bueno?
-Sí, mamá. Oye ¿Qué mataron a alguien ahí por la casa?
-Ah sí, así justo en la esquina, enfrente de la tienda como que lo iban persiguiendo en un carro y ahí quedó, de hecho como que se cayó en el claxon y pues se quedó sonando hasta que llegaron los forenses; pero no te preocupes, todos estamos bien.
-Ah, está bien. Nomás hablaba para corroborar, adiós.-Esto era en 2010 y pues como en muchas áreas de la ciudad esto todavía no era tan común.

Me había acostumbrado al cuarto; era como un ente que si empanizaba milanesas se ponía contento y si me distraía con mi tarea o alguien se enojaba despertándome todas las noches con el termostato, alguna vez recuerdo que mientras hacía tarea o comía de espaldas a la tele ésta se apagaba; claro, me había pasado que la apagaba y por alguna razón se prende de nuevo unos 2 segundos después, teles viejas, pero ¿apagarse después de prenderla unos 15 minutos atrás? Así era como sabía que el cuarto quería hablar conmigo; ya sea que limpiara los trastos, lo barriera o recogiera la grasa de la estufa; era una relación basada en respeto y favores, si lo trapeaba con cloro y aceite de pino el termostato no sonaba por las noches y a veces dejaba correr aire por la puerta trasera sin hacerla vibrar, si limpiaba la cocina la tele no se apagaba, o se prendía, dejándome hacer mis tareas y a la mañana siguiente el cuarto se sentía fresco y las plantas del pasillo de enfrente se llenaban de vida, podía notarlo quizás porque solo las regué una vez en casi 6 meses y parecían no necesitarlo. A veces era celoso ya que alguna vez que César me llamó después de los exámenes finales, eran casi las 10 de la mañana y me acababa de despertar; le dije que no había problema, que podía venir al cuarto, me esperara a que me bañara y luego compraríamos algo de cerveza.

Llegó y le abrí la puerta, casi siempre dejaba abierta la puerta en las mañanas para que corriera el aire y le dije a Cesar que esperara mientras me bañaba en el cuarto de atrás. Cuando salí encontré a César sentado en la cama con la puerta cerrada.

-¿Por qué cerraste la puerta? ¿Te dio frio?
-No, es que no sé, me sentía como… vulnerable.-En ese momento noté que el compresor había empezado a trabajar, ¿habrá ocultado el disparo?
-Aguanta, me voy a lavar los dientes.

Salí al baño y quizás ya estaba acostumbrado o quizás había visto muchas películas pero valía la pena intentarlo.

-Oye, no hay pedo, él no es malo. No va a pasar nada.- Claro que después me di cuenta que le estaba hablando al espejo del baño; pero cuando regresé al cuarto noté que una suave brisa comenzó a correr y esto después de bañarte es de lo más agradable.

En ese momento me gustó pensar que ahora el cuarto ya podría hacer más cosas por mí. Pasaron los meses y vivir solo te puede crear vicios y desaparecer costumbres, supuse que sería tiempo de cambiar a algo no tan aislado, y Emilio había perdido su rumi y me ofreció mudarme con él, sería el mismo precio, una casa de 2 pisos y cuando menos no tener que pasar más de 14 horas sin hablar sonaba bastante atractivo. Cerré contrato y empecé a mudar las cosas, 3 viajes en el Malibú gris y terminamos; la rentera me comentó que el Morro/Flaco le quería comprar cuartos para expandir el depósito y los otros cuartos se desperdiciarían en la papelería no rentable de su hija.

Acababa de sacar la última caja del cuarto y ya sentía nostalgia, era la primera vez que vivía solo y pensé que lo había hecho bien; sentí que el cuarto y yo nos habíamos llevado bien, así que cuando iba a cerrar la puerta por última vez dije en voz alta –Adiós cuarto.- Y un susurro me respondió.

 –Adiós.

sábado, 7 de enero de 2012

No me hagas repetirlo, no puedo recordarlo.


Siempre se habrán preguntado que pasa con toda la gente encargada de nosotros.
¿alguna vez pensarán en que miles de vidas dependen de ellos?
Destruye lo viejo y haslo todo nuevo o bien, sólo cambia el título, se sentirá diferente.