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martes, 27 de enero de 2015

Los nuevos cuentos de Felipe Calderón.

UNA NACIÓN CON UN NOMBRE

Estaba una vez Felipe Calderón en su casa viendo la película de Eminem, donde no se llama Eminem pero todos dicen que es la autobiografía de Eminem, Felipe Calderón siempre soñó con tener jale de rapero y estaba fascinado con el filme, justo al terminar llamó a su secretario de nombres de personas:

-Oye Raúl, mira, de ahora ej adelante que todas las personas que nazcan en mis dominios se llamen Eminem.
-Pero Señor, ¿todos? ¿Está seguro?
-Sí, si algún bebé nace se va a llamar Eminem.
-¿Pero qué haremos con los CURPs*?
-Dah, pues ponles Eminem1, Eminem2 y así, si se acaban podemos usar hexadecimales, nos alcanzarán varios miles. Mira, aviéntate un excell con fórmula y si quieres mándamelo y ya les ponemos los nombres.
-Muy bien Señor, se hará como usted desee.

Pasaron los meses y miles Eminems aparecieron en el país, era bastante confuso y se estima que muchas familias viven con el Eminem equivocado.

Una tarde le pusieron a Felipe Calderón la película de Notorious (Infame).

-Raúl, mismo plan de registro de población, nuevo rapero. Alrato te mando un correo con los detalles.
-Lo que usted ordene Señor.


*Cuenta Única de Registro de Plebeyos (CURP).

.......

PLAN AGRÍCOLA

Una mañana Felipe Calderón fué a una tienda de conveniencia par comprar el desayuno de él y sus trabajadores. Cuando entró vió galletas, papitas, dulces y cacahuates envueltos con coloridas etiquetas. Llamó entonces Felipe Calderón a uno de los suyos:

-Santiago, ¿que ves ahí?
-Veo comestibles Señor, dósis de azúcar, jarabe de maíz, fructosa y benzoato de sodio como conservador.
-Siervo tonto y fiel, tu ignorancia te cega y no te permite contemplar todo lo que hay en esta tienda, yo  veo la fragilidad del trabajo temporal que generó esta oferta de comida chatarra, el alivió para quienes van de bajada y una salida para quien cría un niño berrinchudo. Veo la muerte, la muerte de nuestras cuerpos por la deshidratación que ocacionan las papitas y nuestra propia destrucción con cada refresco que damos a mi pueblo.
-Señor,¿Qué debemos hacer?
-Apártate de los falsos alimentos, solo aquellos que cenen bien y hagan la tarea gozarán de la gracia de Felipe Calderón. -dijo Felipe Calderón.
-Pero Señor, tú sabes que yo siempre me como las verduras y la sopita de fideos.
-Y por eso no necesitas de las mentiras que aquí se venden.
-Permítame por favor llamar a mi hermano y a su familia, para advertirles y que cambien la forma en que viven.
-No, tienen a los profetas, que les escuchen; enhorabuena tú que permaneces recto y con una alimentación balanceada, por que el que coma papitas se perderá y el que se acabe todos los garbanzos se salvará.

.......

EL ARTE DE LA PATRIA

Está inscrito en una nota en un apartado de una reforma a la constitución del 2008 que toda obra artística ya sea plástica, impresa, sonora, en video, tradición oral, radiofónica, digital, sexual, homosexual, homofóbica, homo hábilis, homoerótica, de amplio criterio, imaginaria, conceptual, corpórea, extra sensorial, semi descremada y con saborizantes naturales y artificiales que sea o haya sido concebida o producida bajo todo lo que toca la luz y por quien haya nacido y permanecido en la luz son para goze y disfrute de Su Excelencia Felipe Calderón I.

Gracias a esta reforma todo el arte producido en la Nación y por aquellos que por pura gracia son salvos lo hacen por y para Felipe Calderón.

Por que Felipe Calderón ve las creaciones de sus hijos y vió que casi todo era bueno.

.....

FELIPE CALDERÓN Y EL REINO SECRETO

Durante una gira de trabajo por Sinaloa Felipe Calderón se apartó de sus asistentes para vagar un rato por el desierto, después de un rato se topó con una niña que lloraba recargada en un pozo seco. Felipe Calderón le preguntó:

-¿Por qué lloras niña? ¿Es que a caso estás perdida?- La niña le contó que no estaba perdida, pero simplemente no podia regresar a su casa por que la puerta no se abría. Felipe Calderón se compadeció de la niña y le pidió que lo llevara a la puerta, pensando que estaria atascada o que los padres de la niña la hubieran cerrado por error pensando que la niña no habia salido, pero la niña le contestó:

-No creo que pueda llevarte, y aunque pudiera no creo que puedas ayudarme ya que nadie puede ver la puerta. Sin hacer mucho caso a la extraña advertencia, Felipe Calderón insistió en llevar a la niña.
-Detrás de aquella montaña se encuentra mi casa, pero nunca terminaremos de rodearla, hay que caminar a travéz de una vereda que resguarda un demonio, él siempre ataca a los viajeros y les vende cosas, cosas de demonios.-dijo la niña. Felipe Calderón no tenia miedo.

Cruzaron por un arroyo que bajaba la montaña y en eso un charro se les apareció y los saludó:

-Buenas tardes señor, ¿van a cruzar la montaña?
-Eso haremos, esta pequeña no puede entrar a su casa y voy a ayudarla- respondió Felipe Calderón.
-Pero señor, el camino es muy pesado y caerá la noche para cuando usted vaya de regreso, ¿no piensa que es mejor huir y contárselo a quien más confianza le tenga?
-Quien trabaja por el bien no encontrará jamás una excusa para huir, yo he elegido ayudar a esta niña y lo voy a hacer.

En ese momento el charro comenzó a balbucear y a echar espuma por nariz y boca, se desprendieron los remaches de sus botas y frente a ellos reveló su verdadera forma.

-No pensaba que tuviera que hacer esto tan rápido, pero no es fácil pensar en tantas trampas para tí, Felipe Calderón, - dijo el demonio -Yo soy Protopapas, directo desde el sexto infierno para ustedes sin conservadores y sin compromisos, a meses sin intereses e ideal para toda la familia.
-No gracias, no estamos interesados. - Respondió valientemente Felipe Calderón. El demonio no se daría por vencido.
-Si quieres te puedo añadir no una, ¡sino dos semanas todo pagado a un crucero por el caribe! Con bebidas incluidas. Solo tienes que comprar cinco tarjetas de 500 pesos de tiempo aire*.
-¡Ya le dije que no nos interesa!, ¡Muchas gracias!- Y con un fuerte grito el demonio se disolvió frente a ellos. En ese momento apareció una puerta llena de luz adornada con joyas, zafiros y otras piedras preciosas.

-Felicidades Felipe Calderón, haz pasado la prueba. Sólo aquéllos de corazón puro pueden entrar al reino secreto de Nayarit, ahora puedes ser un nayarita como nosotros y gozar de las riquezas tan mamonas que ofrece nuestro reino de paz.

Pero Felipe Calderón, que tenia un corazón muy noble, decidió que no podia dejar a sus súbditos sumidos en el caos y en la tristeza por lo que rechazó la oferta de su entonces protegida:

-Muchas gracias, pero no puedo quedarme, hay mucho por hacer y tanto por cambiar, no puedo disfrutar de la paz hasta que mi pueblo la pueda gozar conmigo.
-Tu corazón es noble, demasiado hasta para un nayarita, te entiendo. Por poner en primer lugar a tu gente en vez de tu propia felicidad serás llamado Calderón El hermoso, y como aprecio por parte de Nayarit te ayudaremos a llevar la paz a tu tierra, pero deberás mantener el secreto de mi tierra, de lo contrario no podremos hacer nada por tí y tu gente.

Calderón El hermoso se despidió de la niña y bajo de la montaña a donde lo estaba esperando su gente preocupados. Calderón El hermoso siguió trabajando arduamente por llevar la paz a toda su gente, pero no funcionó ya que abrí su diario y escribí esta historia, por lo que creo que el reino de Nayarit ya debió haberse perdido para siempre.

*Crédito ficticio de telefonía móvil celular.

jueves, 10 de julio de 2014

Se dice Origami, no Papiroflexia, dad.

Jeremy, a nice clean kiddo is playing in his room folding origami cranes (tsurus, shouts out for the anime fans out there). Mormonish looking dad, Mr. Monroe, comes in with a pipe and a cardigan, hair perfectly combed, and the canned cheerish from the live audience heats the room.

-Hey son! What are you playing?- says with a white perfect smile.

-I'm doing origami, dad.- Jeremy continues folding a scrap of paper, no one notices he's actually not doing anything, just rolling papers to look cool.

-Ori-what? Son, are you hanging out with the wrong crowd?
-No dad, my teacher taught us to do it at school. He told us is an ancient art from Japan.
-Japan? hahaha. Son, remember Pearl Harbour. - Mr. Monrow takes off his pipe and smiles to the camera, the crowd claps hysterically.

-Don't worry dad, this is a good thing. Our teacher says if we fold a thousand cranes... -Tsurus.- Interrupts Mr. Monroe.
-If we fold ten hundreds of these you get a wish granted.
- And it works? Jeremy finishes folding a small crane and his mother starts screaming off-screen: -Why the fuck is all the furniture made out of chocolate and white chocolate!? And my wardrobe is only... camo-jackets!?

Jeremy is smilling and turns to his dad. -Yes, it works.- Mr. Monroe takes off his pipe with a smile.
-Oh Jeremy, you know I don't like white chocolate.- Smiles to the camera and the crowd goes crazy and all ends with a silly tune.

Jeremy spoke in class today.

miércoles, 15 de agosto de 2012

El Cuarto


Pocos conocieron mi viejo departamento, si es que le podía llamar como tal. Vivía sobre un depósito atendido por el Morro/Flaco, un hombre bastante centrado en lo que hacía y que nunca se verá de más de 24, vecino del Tino, el Avantasia y unos franceses borrachos en la casa de enfrente.

Era la primera vez que intentaba vivir solo y principalmente fue debido a que mis padres trabajaban en San Nicolás, no tenia carro y después del huracán Alex llegar en camión a San Pedro tomaba cerca de 3 horas.
Entonces ahí estaba, un cuarto grande con una cama destruida en una esquina, un refri pequeño en la otra, una estufa de 4 quemadores y un comedor familiar; el cuarto tenía bastante sentido si veías el peinador con espejo y una cajonera con un feo adorno floral de primera comunión.

El baño estaba afuera pero compartía pared con el cuarto y el boiler tenía maña; no fue difícil acostumbrarse, no era la primera vez que cocinaba y vivir en el camino a la escuela me hizo caminar más de lo que acostumbraba y convivir con más foráneos. Era como un club ya que nadie creía que eras de Monterrey y rentabas un cuarto en Monterrey, pero no fui el único.

Lo curioso empezó casi un mes después. Al llegar después de mi última clase, generalmente después de las 9 de la noche si el vecino no se ponía a cantar sus baladas de heavy metal el silencio en el cuarto solo se cortaba por el abanico, el hervor del arroz y el termostato del refri; cómo odié ese termostato, podía estar dormido a las me despertaba con un estruendo que bien podía tratarse de una magnum siendo disparada por 2 Clint Eastwoods al mismo tiempo y luego podías oír al compresor trabajando.

La ventana no podía abrirse por que el ingenio de la rentera le dijo que instalar aire acondicionado en la única ventana de un cuarto con una estufa y un refrigerador mejoraría todo nuestro concepto acerca de microviviendas; Así que todas las noches solo podía apelar al abanico y que el refri no se pasara de grosero.
Pero aún así había algo raro en el cuarto, más que las cucharas oxidadas era el espacio que ocupaba el silencio. Lo había combatido diciendo mis pensamientos en voz alta como en algunas caricaturas, o bien, también encendía la tele y no había más remedio que buscar algún noticiero en el que hablaran de los problemas de la gente del DF para crear ese sonido blanco que nos llena de paz. Un jueves apagué la tele cuando salí a bañarme, lo divertido fue regresar al cuarto y ver que la tele estaba prendida; curioso, he tenido la misma tele en la casa de mis papás por 25 años y esas cosas pasan, nada del otro mundo, apágala y sigue con tu vida.

Era normal de cada noche apagar el único foco del cuarto y acostarme en la cama, antes de dormir siempre veía al techo hasta que mis ojos se acostumbraban y podía ver en la oscuridad, pero siempre veía, si podría llamarse así, el espectro del foco después de estar prendido por horas y como aun podías ver algo de incandescencia en la oscuridad; luego el disparo, el sonido del compresor del refri y luego notabas que ya no podías ver nada cerca del foco.¿El foco se enfrió tan rápido? ¿Estaba dormido? y de la nada se escuchó un cajón, no abriéndose pero identifiqué su sonido metálico; lo peor que me imaginé ese momento eran ratas jugando con las cucharas para poder robar de mi consomé.

Un cuarto frio, amplio, solo, en el cual recordabas siempre algo curioso. Estaba hasta cierto punto orgulloso de él, no le puse nombre pero me habría gustado llamarlo algo como Rolando Mota, Elvis Turi o Alfonso; pero decidió que sería bueno jugar conmigo.

Después en una noche de Miércoles el refri empezó la función; el disparo sonó iniciando así las festividades, miré el foco y no pude distinguir si seguía caliente pero en eso alguien movió la puerta, ¿quién podría buscarte en la madrugada? Dormía pegado a la ventana y tenía unas cortinas algo claras y como era un segundo piso a unos metros de una luz mercurial pude ver una silueta por la ventana, una persona no muy alta estaba tratando de abrir la puerta de forja y hacía bastante ruido.

-Que pedo, estoy dormido.- Obviamente no lo estaba, de hecho esta oración es imposible pero qué más se te ocurre gritar cuando recién despiertas y tus ojos todavía no pueden definir bien formas y colores. El forcejeo seguía y este imbécil no hablaba.- ¿Quién es?- En eso la silueta se detuvo, pude distinguir como giró su cabeza hacia la ventana y luego siguió forzando la puerta con más fuerza. En este momento estaba más que nervioso y confundido, no tenía a la mano ningún reloj y de nada servía hablar por teléfono para despertar a alguien, esto era de aquí y ahora.

-¿Qué chingados quieres? ¡Déjame en paz!- La puerta no parecía que fuera a detenerlo por mucho tiempo entonces traté de hacer algo, cualquier cosa. Sobre la mesa, un cuchillo grande, el que usas para cocinar, piensa, piensa, no puedo, toma el cuchillo, “clack”, el seguro cede, en silencio, corre a la puerta, ¡ahora! la cabeza está adentro, solo tienes una oportunidad, no sueltes el cuchillo, el brazo vuela empuñando el cuchillo, abre los ojos, oscuridad, nada más.

El compresor no hacía ruido, no había nadie en la ventana, el cuchillo seguía en la mesa y el corazón estaba acelerado, lo mejor era volver a dormir.

Esa semana, quizás 2 días después sonó el disparo de nuevo y recibo una llamada, era César y en ese momento se encontraba en Lerdo.

–Oye ¿Cómo estás? Pues te hablaba para ver que pedo, con lo que pasó en tu casa.
-¿Mi casa? Pero qué pasó que yo no sé.
-Sí, que mataron a un vato.- En ese momento trate de recordar, no había visto ni oído nada de tal magnitud aquí cerca.
-No, aquí no han matado a nadie, no que yo sepa.
-No, en tu casa casa, la de Cumbres, que mataron a un wey ahí enfrente.- No tenía idea de lo que hablaba, le dije que me dejara marcarle a mi mamá.

-¿Bueno?
-Sí, mamá. Oye ¿Qué mataron a alguien ahí por la casa?
-Ah sí, así justo en la esquina, enfrente de la tienda como que lo iban persiguiendo en un carro y ahí quedó, de hecho como que se cayó en el claxon y pues se quedó sonando hasta que llegaron los forenses; pero no te preocupes, todos estamos bien.
-Ah, está bien. Nomás hablaba para corroborar, adiós.-Esto era en 2010 y pues como en muchas áreas de la ciudad esto todavía no era tan común.

Me había acostumbrado al cuarto; era como un ente que si empanizaba milanesas se ponía contento y si me distraía con mi tarea o alguien se enojaba despertándome todas las noches con el termostato, alguna vez recuerdo que mientras hacía tarea o comía de espaldas a la tele ésta se apagaba; claro, me había pasado que la apagaba y por alguna razón se prende de nuevo unos 2 segundos después, teles viejas, pero ¿apagarse después de prenderla unos 15 minutos atrás? Así era como sabía que el cuarto quería hablar conmigo; ya sea que limpiara los trastos, lo barriera o recogiera la grasa de la estufa; era una relación basada en respeto y favores, si lo trapeaba con cloro y aceite de pino el termostato no sonaba por las noches y a veces dejaba correr aire por la puerta trasera sin hacerla vibrar, si limpiaba la cocina la tele no se apagaba, o se prendía, dejándome hacer mis tareas y a la mañana siguiente el cuarto se sentía fresco y las plantas del pasillo de enfrente se llenaban de vida, podía notarlo quizás porque solo las regué una vez en casi 6 meses y parecían no necesitarlo. A veces era celoso ya que alguna vez que César me llamó después de los exámenes finales, eran casi las 10 de la mañana y me acababa de despertar; le dije que no había problema, que podía venir al cuarto, me esperara a que me bañara y luego compraríamos algo de cerveza.

Llegó y le abrí la puerta, casi siempre dejaba abierta la puerta en las mañanas para que corriera el aire y le dije a Cesar que esperara mientras me bañaba en el cuarto de atrás. Cuando salí encontré a César sentado en la cama con la puerta cerrada.

-¿Por qué cerraste la puerta? ¿Te dio frio?
-No, es que no sé, me sentía como… vulnerable.-En ese momento noté que el compresor había empezado a trabajar, ¿habrá ocultado el disparo?
-Aguanta, me voy a lavar los dientes.

Salí al baño y quizás ya estaba acostumbrado o quizás había visto muchas películas pero valía la pena intentarlo.

-Oye, no hay pedo, él no es malo. No va a pasar nada.- Claro que después me di cuenta que le estaba hablando al espejo del baño; pero cuando regresé al cuarto noté que una suave brisa comenzó a correr y esto después de bañarte es de lo más agradable.

En ese momento me gustó pensar que ahora el cuarto ya podría hacer más cosas por mí. Pasaron los meses y vivir solo te puede crear vicios y desaparecer costumbres, supuse que sería tiempo de cambiar a algo no tan aislado, y Emilio había perdido su rumi y me ofreció mudarme con él, sería el mismo precio, una casa de 2 pisos y cuando menos no tener que pasar más de 14 horas sin hablar sonaba bastante atractivo. Cerré contrato y empecé a mudar las cosas, 3 viajes en el Malibú gris y terminamos; la rentera me comentó que el Morro/Flaco le quería comprar cuartos para expandir el depósito y los otros cuartos se desperdiciarían en la papelería no rentable de su hija.

Acababa de sacar la última caja del cuarto y ya sentía nostalgia, era la primera vez que vivía solo y pensé que lo había hecho bien; sentí que el cuarto y yo nos habíamos llevado bien, así que cuando iba a cerrar la puerta por última vez dije en voz alta –Adiós cuarto.- Y un susurro me respondió.

 –Adiós.

domingo, 2 de octubre de 2011

No hemos tenido suficiente.



La semana pasada solo habría pensado en si llovía o no, o si el café estaba demasiado quemado como para darle una segunda oportunidad cuando se oyó un gran estruendo y que para mi sorpresa entraba por la ventana un pequeño piano que a medida que avanzaba hacia mi rostro no distinguía si se iba convirtiendo en un trío de marimba, tarola y clarinete o bien, un combo tropical; al final se acomodó en mi regazo y me dijo –“hay mucho por lo que la gente que no tiene nada que decir escribe mucho, ¿dónde has quedado tú?”. No supe si fue un reto o los desvelos estaban cobrando su cuota y pensé en un principio que debía ignorarlo y así, todo lo que conlleva.
A la mañana siguiente me encontraba a la deriva de la lucha entre el quedarme sentado o quedarme acostado cuando me di cuenta que en realidad no había escrito ningún libro. Entonces arranqué en una racha de furia literaria y antes de darme cuenta llevaba los capítulos I, IV, VII y XII del que sería el libro fenómeno del año.
De la nada me llegaban mails de Vasconcelos exigiéndome la exclusiva de mi obra, aunque no estaba seguro de querer publicar con una editorial federal en la que me tardaría mucho en crecer aunque significara apadrinamiento y ventas seguras por parte de primarias y para algunos mítines. De todas formas negué su oferta porque querían que publicara a nombre del gobierno federal en lugar del mío, aparte de que según la Wikipedia Vasconcelos en ese entonces llevaba varios años muerto.
Así que mejor decidí llevarlo de la forma que nos enseña la secundaria, el orgulloso self-release via electrónica y mal impresa detrás de panfletos comunistas para distribuirlo a quienes merezcan leerlo.
Pero la historia se torna curiosa al empezar a llegar las respuestas del público, sobre todo de cierto público ya que empezaron a llegar felicitaciones y peticiones de algunos individuos del medio.
Sony BMG me escribía rogándome permitiera el lanzamiento de mi libro  en audio leído por Morgan Freeman, quien dijo estar dispuesto a dejar de narrar Through the Wormhole para dedicarse de lleno al proyecto; pero ha quedado en negociaciones ya que las calcomanías que acompañarían el boxset no han sido de mi agrado. También otras revistas como La Atalaya, Proceso, Letras libres y Verbum han solicitado les deje publicar pequeños párrafos de mi obra, o bien que me una a su equipo redactor para rediseñar sus tablas de contenido y sus portadas, pero decidí empezar con cosas más pequeñas y me uní al equipo de la Revista de Literatura Mexicana Contemporánea como chofer redactor y miembro de la Alta Cámara Secreta de Los Cuentos Secretos.
 Todo ocurrió muy rápido y no he podido comer ni dormir por lo que he desatado en el mundo de las letras; algunos grupos religiosos me persiguen porque dicen que he vaciado sus templos, diputados quieren hacer campañas con mi casa, pero cerré las cortinas y no pueden encontrarme, también me ha llegado la frustración de todo aquél al que parece ha llegado a la cúspide de lo que puede hacer y no hay ni una pequeña idea de cómo seguir subiendo.
No tenía nada que me calmara y en un desato de locura he roto la mayoría de mis posesiones violentamente y luego las regalé a los pobres, claro, rotas; y paso la mayoría de los días sentado en el rincón de mi cuarto vacio, sucio y sin hacer ningún ruido en la oscuridad, con nada más que esas trusas blancas propias de un loco.
A veces me aventuro a salir a la cuadra en busca de comida, un refresco o alguien con quien hablar, pocos me conocen por cómo me veo o por mi voz pero cuando los veo leyendo mi panfleto prefiero alejarme, para no encontrarme con mi obra, la que me ha hecho esto.
La fanta naranja es un instante de alivio y sentarse en una banqueta a oler el picadillo y el arroz que prepara una madre es la forma en que me acuerdo que no debería estar en trusa de loco en la calle. No puedo destruir lo que he hecho y muy probablemente todos estarán esperando mi siguiente movimiento, pero qué puedo decirles, no necesito escribir nada más, solo a alguien que pueda escuchar mi basura y tirarme otra de vuelta.

Reseñas:
-★★★★★-
Nunca había leído tal cosa desde La República de Platón, Toño nos ha transportado a un mundo en el que todo lo importante se encuentra ausente por que la prescindibilidad del ser se ha perdido para siempre y la proposición de un nuevo estado habitacional nos conmueve hasta la última página. Por cierto, la bandera de mi país ya no es roja con amarillo, digo, para que sepan.”
-Vladimir Putin
Presidente de la Federación de Rusia

“Sin duda todo mi andar en el camino de las letras ha sido un desperdicio de tiempo. Ahora en retrospectiva veo la ridiculez de mi obra que no es el libro de toño, cada mañana me levanto y me golpeo el rostro mientras lloro en la regadera porque me han dado tantos premios y la gente me quiere mucho por mis errores”
-Don Gabriel García Márquez
Premio Nobel de Literatura 1982

(12/10)
“Desde que vi a mi asistente llorando en la tumba de su padre en mi Chevrolet Camaro Super Sport, con un libro en la mano se lo arrebaté y me fascinó desde el momento que lo tuve frente a mis ojos digo, está impreso en volantes y puedes ver propaganda original del PMS de aquél México de mis recuerdos.
No digo que éste sea el acontecimiento más grande pero sin duda es el acontecimiento más grande.
Quiero que toño me firme mi cachucha de ET.”
-Steven, S.
Director y productor de cine.
“Todos recordamos aquellos tiempos en que soñábamos con cambiar el mundo por nuestros propios medios, Praga lo demostró y el libro de toño sin duda fue el fundamento sobre el cual se ha llevado a cabo cada lucha que defiende a los débiles y sueña con un mejor mañana. De ahora en adelante lo llevaré siempre en mi corazón y hay de aquél que no lo escuche.”
-José Emilio Pacheco
Escritor y miembro honorario del a Academia Mexicana de la Lengua.

“No sabemos de dónde ha venido pero estamos muy contentos de tenerlo aquí, siempre llega a tiempo y tratamos de ayudarlo ahora en este su lanzamiento. Cada vez que leo de nuevo el libro me dan ganas de reconciliarme con mi padre y velar por mis deseos más oscuros, simplemente el manejo extratemporal del tiempo siempre me deja boquiabierto y con un pequeño sonido que no puedo evitar que salga de mi garganta. Algún día todos aprenderemos algo de esto”
-William James Murray
Presidente de la Alta Cámara Secreta de Los Cuentos Secretos.