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domingo, 21 de octubre de 2012

Demonios y Cerillos


Un simposio internacional en el que se discuten las nuevas tendencias en los análisis sociales y del ser humano, grandes doctores de la psicología y sociólogos se reúnen para discutir cómo actualizar y mejorar la forma en que se debe observar el mundo.

Cientos de graduados con palomitas y chamarras de sus universidades discuten que debe de cambiar y que debe conservarse como “bueno”, qué es lo que no se puede eliminar y que es lo que no se debe ignorar mientras esperan por la cúspide del evento; un video enlace con el Dr. Streichholz Schachtel, reconocido autor y decano de la universidad de Munich.

Mientras desarrolla su ponencia el público queda maravillado; aplauden, gritan, lloran, hacen la ola y gritan cánticos alzando sus vasos a cada palabra que dice el expositor. De la nada el decano hace una pausa para aclararse la garganta y alcanza desde fuera de cuadro un vaso que al sostenerlo frente a él hace que todos se queden callados, se trata de un vaso con popó, materia fecal, mierda como dirían en el sur.

Se acerca el vaso y cuando está a punto de tocar sus labios se escucha un grito en todo el estadio; da dos o tres sorbos, baja el vaso con una expresión relajante de “Ahh” y continúa su exposición; aún le queda una mancha en la nariz.

El estadio en silencio, después de unos minutos, comienza a vaciarse.
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sábado, 19 de noviembre de 2011

El mejor dia de mi vida


Quiero que todo en su momento que rompa, que lo que tenga que caer caiga de una vez y que no tengamos que vivir nada de aquello que no sea natural, que siempre haya algo que hacer, que debas hacer, que quieras hacer y que siempre que levantes la cabeza sea para ver más alto y no para recibir un golpe lleno de tonterías.

Quiero que siempre que me levante no recuerde nada malo, nada que no me haya dejado dormir, que siempre piense que los días de ganan y los tenga bien merecidos, que todos aquellos que no se esfuerzan no me estorben ni que pasen por encima de mi aquellos que no lo merecen, que pueda escuchar tanto las cosas pequeñas como las grandes y que nada de lo que haga sea una razón de la que pueda arrepentirme en algún momento.

Quiero que el momento en el que me detenga sea para tomar fuerzas y no porque no me dejen avanzar hacia lo que quiero, que nada me haga decir que no se puede y que los que me rodean sean quienes me apoyen y no los que me quieran detenerme.

Quiero que todos puedan compartir esto, que los deseos se encaminen hacia ser mejores y no solo tener más, de no solo pensar en lo que se te antoja, que si algo no les importa se hagan a un lado y dejen el lugar a quien sí le interesa, que todo aquel que tiene la intención de ser mejor para poder contagiar de su espíritu a la gente pueda lograrlo de una forma que haga sentir que la conquista ha valido todo el trabajo del mundo.

Que los enojos queden atrás, que no tenga por qué levantar los puños mas que en señal de victoria, que no haya dolor para quien no lo merezca y que la felicidad se compre con esfuerzo y no con dinero.

Que los que tienen la mente clara y deseen lograr un mundo decente sean quienes estén al frente de los que no saben a dónde ir, que les hagan saber que tienen mucho por ganar en lugar de nada para perder, que el poder sirve para servir, no para ahogarse en él.
Que la violencia exista solo en los libros de historia, que la única moneda con la que se deba pagar sea la verdad y la amistad, que la gente se vea como realmente es y que la verdadera competencia es contra la vanidad en lugar de entre nosotros.

Quiero que quienes vivieron una vida de maldad mueran haciendo cosas buenas sin saberlo, que se destruya todo lo que se ha construido con odio, que el dinero sirva para la gente y no contra ella, que un país sea rico no por su oro sino por lo que aporta y comparte con el resto del mundo. Que las barreras se rompan sin perder la identidad.

Que siempre haya un “por qué” en lugar de un “porque no”, que todo vaya encaminado hacia lo bueno que puede ser, que se creen planes para construir y no para destruir, que las divisiones se acaben y el único miedo que exista sea el miedo a perder todo esto.

Que la sensación de no saber deje de llenar mis días, que el futuro sea un espacio lleno de promesas y no de problemas, que sea un día de victoria al que lleguemos juntos.

Quiero que la espera termine.

Quiero que el tiempo llegue.